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18/05/2009
Silvia Mercado en La Política On-Line.

Del peronismo renovador al peronismo disidente

La división actual del partido presenta algunas semejanzas con la renovación peronista de los 80, pero también profundas diferencias. Hay una demanda por nuevos métodos y formas, pero también un discusión sobre quién lo representa: Kirchner o De Narváez. Antonio Cafiero afirmó: "No me gusta el término disidente, sí peronismo federal, ese puede ser el germen de algo nuevo".

Esta filosofía política es fundamentalmente un arte de la conducción que se vincula con lo que Perón llamaba cabalgar la evolución. no sabemos hacia dónde va la historia, no hay una meta preestablecida, hay períodos, circunstancias".

Silvio Maresca

Antonio Cafiero no convenció al peronismo dominante en 1983, y no sólo perdió la candidatura a presidente, sino que tampoco fue candidato a gobernador. Pero la derrota peronista ante la UCR triunfante lo llevó a liderar un proceso de profunda democratización, inédito en la historia peronista, que culminó con las primeras y únicas elecciones internas abiertas (y con distrito único), que no estaba obligado a dar y que catapultó a Carlos Menem en la presidencia de la Nación.

Antes, en 1987, había ganado la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Y en 1985 se fue del Partido Justicialista para armar una coalición que le permitió triplicar los votos de Herminio Iglesias. Después, claro, se hizo también del sello, porque los renovadores se habían ido para ganar "por afuera", y esperando volver cuanto antes. Como los disidentes de hoy.

Pero a Cafiero no le gusta que se compare a los disidentes con el peronismo renovador. Reconoce que hay un peronismo que cuestiona a Kirchner, que decidió ser presidente del PJ cuando inició su descenso y no al revés, y que es más que probable que le quite el liderazgo apenas concluidas las elecciones. Pero no le gusta el concepto "disidente", al que considera pobre y de corto plazo. "Si hablamos de peronismo federal, sí: ahí puedo acordar con que estamos frente a una nueva etapa histórica del peronismo, de la que empiezan a verse los gérmenes, pero habrá que ver cómo se sintetiza", le dijo a LPO.

Sin embargo, el peronismo disidente tiene semejanzas con la renovación. No es que Néstor Kirchner sea Herminio Iglesias, como tampoco Francisco De Narváez es Antonio Cafiero. Pero, por empezar, estamos ante una demanda por nuevas formas y métodos. Del mismo modo que la renovación centró su crítica en la poca o nula defensa de la democracia como sistema político que hacía el peronismo ortodoxo y el desprecio a los valores que llevaron al radicalismo al poder (defensa de los derechos humanos, respaldo a la libertad de expresión, crítica a toda forma de violencia, de izquierda o de derecha), los disidentes se posicionan claramente contra la intolerancia, el maltrato y, en general, el desprecio a las instituciones de la democracia. Por supuesto que De Narváez hace campaña contra la inseguridad, demanda excluyente que cruza todos los sectores sociales, como Cafiero se centraba en el empleo (Trabajo YA!, era el slogan).

Pero, lejos de lo que se expresa en las encuestas (porque, nadie pone la tolerancia, la verdad de los índices o el respeto a las instituciones como reclamo explícito), lo que las formas simbolizan en cuanto a valores, se está transformando en un nuevo piso político en la Argentina que viene, que será el dominante, independientemente de quien gane el 28 de junio.

Si bien las encuestas muestran que Kirchner supera por un promedio de cinco puntos a De Narváez, está claro que el oficialismo viene de salida y que los disidentes vienen de entrada.

¿Pero dónde está el peronismo? ¿Con Kirchner, que en realidad es santacruceño y se refugió en el peronismo sólo cuando perdió la batalla contra el campo? ¿O está con De Narváez, que aunque cante la Marcha Peronista nadie puede creer que por sus venas corra sangre descamisada en busca de redención?

En 1985, Herminio Iglesias no fue solo a su derrota frente a Cafiero. Lo acompañó la ortodoxia peronista, por supuesto, pero también lo que quedaba del peronismo de izquierda. Ambos sectores despreciaban a los valores republicanos y se mofaban de las tendencias socialdemócratas que creían ver en la renovación.

El peronismo real, sin embargo, votó a Cafiero. No por socialdemócrata, sino porque representaba una evolución a lo que había.

¿El peronismo real votará hoy a De Narváez, que no sufrió cárceles ni persecuciones, jamás fue un excluido social ni conoció la pobreza, ni siquiera fue un intelectual censurado o un militar denigrado por defender sus ideales populares, sino un exitoso empresario, con mucha plata, que hasta se da el lujo de contratar a publicistas que trabajaron para Fernando de la Rúa y pretendieron hacer creer que se votaba a un hombre enérgico y decidido?

¿Es De Narváez una evolución frente a Kirchner? ¿Quién es De Narváez? ¿Por qué se dedica a hacer política? ¿Tiene De Narváez alguna otra virtud, además del dinero? ¿O el dinero es la suma de todas las virtudes en la política argentina contemporánea? ¿La bronca contra Kirchner, sus maltratos, su gestión paranoica e ineficiente, su incapacidad para adaptarse a las nuevas demandas, son razones suficientes para votar a quien se muestra decidido, ordenado, obsesivo pero siempre construyó su política con empleados? ¿Por qué se dice peronista? ¿Por qué no es más sincero, como Macri y Michetti, que no ocultan su desconfianza con el peronismo? ¿Solamente porque en la provincia "conviene" identificarse peronista para llegar al poder? ¿Votará entonces al peronismo a alguien que se dice peronista por mera "conveniencia"?

¿O el peronismo real votará a Kirchner?

No digamos los peronistas ideologizados, a quienes les gusta Hugo Chávez y están convencidos de que Clarín es el enemigo a vencer. Ni tampoco los empleados del Gobierno nacional o provincial, que hay miles y miles. Los morochos. Los desdentados. Los que bien supo representar Luis D'Elía cuando hizo que la sociedad incluída no tuviera más remedio que aceptar que había pobres, gracias a los piquetes que atraían medios. Los que reciben los lavarropas que regala Alicia Kirchner y las chapas que le acerca el intendente. Los que tienen crédito de la provincia para hacer sus casas pero no les sirve para nada, porque lo que no hay, son terrenos. Los que estuvieron meses sin medicamentos porque el programa Remediar fue discontinuado porque la Ministra buscaba corrupción. ¿Van a votar a Kirchner? ¿Por qué? ¿Lo quieren, lo conocen, lo admiran, están mejor que cuando él llegó al Gobierno, tienen más trabajo, más educación, se sienten más protegidos? ¿Van a votar a Kirchner porque tienen miedo de que si no lo votan las cosas se pondrán peor?

¿Alguna vez el peronismo real, cuando tuvo la chance de votar, lo hizo mirando el pasado, con miedo al futuro? ¿Alguna vez votó para atrás? ¿O es Kirchner la representación del odio ancestral de los excluidos, de ese dolor que todavía no se cura y viene desde el fondo de la historia, que odia al poder en todas sus formas, y no ven a Kirchner como parte del poder, sino como una víctima del poder?

Un dilema peronista

El peronismo real se encuentra ante un verdadero dilema. Cuando en 1985 destronó a Herminio Iglesias, lo hizo sin culpas. En 1987 lo puso a Cafiero de gobernador y en 1988 lo puso a Menem en el camino de la presidencia, derrotando al gobernador que era el presidente del Partido Justicialista nacional y presidente cantado, hasta esa derrota. Cafiero gobernaba pero perdió las elecciones que él mismo dio, en las fechas que él quiso. Y nadie sintió culpas. Fue un trámite más en la larga marcha del peronismo. Es verdad que el respeto por las formas que siempre tuvo Cafiero no es comprable al de Kirchner. Pero ¿es Kirchner el dueño de las boletas en la provincia de Buenos Aires o lo son los intendentes? Esta respuesta es fácil de dar.

Más difícil es desentrañar hacia dónde se desplazará el subsuelo de la Patria sublevada, ese morochaje irredimido, en pocas semanas más: el 28 de junio. Ahí estará la verdad, aunque sea por poco tiempo, aunque dure apenas hasta la elección siguiente.

27/02/2009
Silvia Mercado en La Política On-Line.

El conflicto con el campo

Kirchner versus Mesa de Enlace: la pelea perdida.

La pelea de Néstor Kirchner por dividir a la Mesa de Enlace está pérdida antes de empezar, porque la unidad surge de las bases. El surgimiento de una nueva mayoría que se maceró al calor de la crisis de los noventa.

"Luchamos por una agricultura con agricultores, porque lo está en juego acá es quién siembra la pampa húmeda: nosotros, los productores, o los amigos del Gobierno".

Pedro Peretti, dirigente agrario.



Néstor Kirchner intentó todo contra la Mesa de Enlace. Y seguirá, por supuesto. Lo anima la convicción de que la dirigencia del campo es la responsable de la debacle política del gobierno de su esposa, que está convencido poder revertir, ganando aunque sea por unos pocos puntos en las elecciones de octubre. Es un animal de la política. Luchará hasta el último segundo con las armas ya conocidas por todos. He ahí su talón de Aquiles: ya no sorprende. Se sabe que no retrocederá ni para tomar fuerzas. Sólo irá por más, sin importar consecuencias.

Pero la Mesa de Enlace sigue fuerte. Hasta más fuerte que nunca. Y tampoco debería sorprender. La fortaleza de la Mesa de Enlace no radica en sus cuatro dirigentes, sino -literalmente- en sus bases, esas de las que hablan indistintamente Eduardo Buzzi y Hugo Biolcatti: porque es sencillamente la gente del interior, productores pero también contratistas, industriales pequeños y medianos, comerciantes de todo tipo, proveedores de insumos que tal vez perdieron sus tierras, pero siguen apasionados por el campo brindando los servicios más variados, incluso algunos muy sofisticados. He ahí la segunda debilidad de Kirchner: no conocer la profunda transformación tecnológico/cultural operada en el campo argentino durante los años 90.

En esos años de convertibilidad, con precios internacionales bajísimos, el Estado nacional eliminó las juntas Nacional de Carnes y Nacional de Granos. El gobierno de Menem/Cavallo no esperaba nada del campo. Desreguló el comercio exterior por ideología pero también porque el sector estaba débil. Pero lo ayudó eliminando los impuestos para exportar y, como todos los sectores, tuvieron los beneficios de la importación con arancel cero de maquinaria.

Pero el 1 a 1 fue un mazaso brutal. Se llegó a decir que desaparecieron 300.000 productores y se auguró lo peor. Pero organizaciones nacidas entre los productores de punta, como los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) sirvieron de modelo para la Secretaría de Agricultura de entonces, y el INTA implementó el programa Cambio Rural, de Reconversión del Pequeño y Mediano Empresario Rural, que trabajó con los productores en grupo para revertir la dramática situación y alcanzar planteos que los hiciera viables. No es que no se protestó. Es que hubo un grupo político/técnico en el estado de esos tiempos, que creía que el enfrentamiento entre el peronismo y el campo no había sido positivo para la Argentina y estaba convencido de que era posible incorporar a los productores incluso más chiquitos en un sistema de competitividad global. Y con enorme esfuerzo de todos, se logró ese campo que hoy existe.

No hay varios campos

Contrariamente a lo que suele escribirse en algunos medios oficialistas, el campo que protesta es uno solo. No hay varios campos. Eso podría ser antes de los 90. Ahora no hay diferencias entre chicos, medianos y grandes. Muy pocos le temen a los pooles de siembra, que están integrados a veces por productores chicos que se asocian a los grandísimos porque tienen algún saber específico que les permite integrarse incluso sin poner efectivo.

No existe diferenciación en el uso del glifosato, tampoco. O en la siembra directa. Si sobreviviste en los 90, chico o grande sabe que con el paquete tecnológico bien aplicado puede tener altos rindes y cuida su bien más preciado, que es la tierra. Y por eso mismo, realizará la rotación imprescindible que la hará productiva en el largo plazo. La obsesión de todo productor, sin importar tamaño, por el conocimiento intensivo preciso es tan generalizada, que no sólo se promueven en los campos reales nuevas ideas en forma permanente, sino que la capacidad innovativa es admirada por los países que están en la vanguardia agrícola del mundo.

Sean de la Federación Agraria o de la Sociedad Rural, tengan historia combativa o cooperativa, hayan leído a Marx, Perón o a Adam Smith, no hayan leído a nadie porque se dedicaron a trabajar (la enorme mayoría), sean descendientes de Olivera o ahijados de Volando, los productores que sobrevivieron tienen una fortaleza poco común para defender su modo de vida rural. La marca de los 90 les enseñó que se sale grupalmente o te hundís. Y hoy integran algún eslabón del complejo sistema en red del campo argentino donde todos se conocen, donde aprendieron a trabajar con GPS, y ahora también, a hacer política.

Si. Están haciendo política. La constatación horroriza en ciertos cenáculos. Lo que el miércoles se vio en el Congreso de la Nación es una muestra de la visión de las cosas que domina en el interior. Entremezclados con diputados y senadores y los ya conocidos dirigentes de la Mesa de Enlace, hablaron hombres y mujeres desconocidos por la opinión pública urbana, orgullosos de su compromiso. No se les podrá imponer que vendan lo que cuidan en sus silos bolsa, porque su trabajo es todo el oro que tienen. No guardan sus riquezas en bancos suizos ni en cajas de seguridad de la city porteña.

Una nueva mayoría

No se cree demasiado, pero hoy es la Mesa de Enlace la que se esfuerza por bajar el tono en el debate público y trabajar por una institucionalización mediática de la protesta, que no asuste en las ciudades.

Estamos en presencia de una nueva forma de democracia directa, austera, sin bombos ni marchas, un poco ingenua para los acostumbrados a la lucha por el poder, incluso medio gorila.

Argentina es uno de los países más politizados del mundo. Cualquier extranjero que nos visita se asombra de eso. La novedad de la época es que la política estuvo ajena al compromiso de la mayoría de la gente de campo. La minoría, en cambio, se dividió entre quienes luchaban por las banderas del Grito de Alcorta o los que respaldaban los golpes militares. Eran las antípodas. Pero eso quedó tan lejos como en la prehistoria.

Ahora se está construyendo una nueva mayoría, entre la Ciudad y el campo, en un proceso inédito en la historia del país, que recién comienza a desplegarse.

23/02/2009
Silvia Mercado en La Política On-Line.

El Gobierno necesita que el campo proteste.

La foto que buscó Néstor Kirchner es la de la Mesa de Enlace dividida. Por eso lanzó un operativo dejando a Biolcatti en el ojo de la tormenta, el ambiente del campo enrarecido y a las bases saliendo de nuevo a las rutas. El comunicado de prensa de Nuñez, una respuesta a la revolución política que inició Reutemann.

Lo dijo bien temprano un influyente y muy conocido hombre del campo, que llamó hoy a LPO, rogando reserva de su nombre. "El comunicado de prensa de Miguel Nuñez anoche fue una respuesta a la conferencia de prensa del Lole (Reutemann). Para mí está clarísimo que lo que quiere el Gobierno es que el campo salga a las rutas a protestar, tape el desbande oficialista y la televisión muestre a dirigentes del campo enojados".

- ¿Le parece para tanto?

- "No lo dude", insistió. "No tiene otra salida. Perdido por perdido, lo único que le queda es apostar al caos, llevar a la dirigencia del campo a la protesta permanente. La culpa de todo, siempre, será de los que protestan."

Mientras decía eso, la Mesa de Enlace había convocado de urgencia a Hugo Luís Biolcatti, las radios subían al aire llamados de oyentes insultando al titular de la Sociedad Rural y un dirigente de la Federación Agraria lo catapultaba bajo el mote de "traidor". Previsibles, grupos de productores de distintas localidades hacían conocer que salían a los cruces de ruta a pedir la baja de retenciones y la liberación de exportaciones.

La foto que buscó Néstor Kirchner es clara. La Mesa de Enlace dividida. La Sociedad Rural enredada en una negociación trucha que aceptaron de buena fe. Los productores enojados. Paros. Cortes de ruta. Y, siempre, la Presidenta llamando al diálogo. Que, por supuesto, sólo sería convocada cuando el campo estaba por anunciar que iba al paro.

La dirigencia agropecuaria entró en la trampa. O sea, permitir que fluya la bronca, que salgan los productores a pedir lo que ningún funcionario está en condiciones de resolver, que la televisión muestre caras de gente enojada que pide por su renta, mientras la pobreza estructural seguirá lastimando a través de los discursos presidenciales.

Puede ser cierto que el Gobierno no tenga otra salida que provocar el caos. La fuente con la que habló hoy La Política Online aseguró que "Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, o sea, la pampa húmeda, ya no va a acompañar a este Gobierno ni aunque pongan a Eduardo Buzzi de Secretario de Agricultura. Día a día sólo queda esperar otros senadores que se vayan del Frente para la Victoria. Generar el caos es lo único".

Con este diagnóstico, este medio habló al mediodía con José Bustigarrieba, ex presidente de la Sociedad Rural de Saladillo, que ya está reunido con productores en el cruce de las rutas 205 y 51, conectándose con grupos de productores de todo el país, que están caldeando el ambiente que legitime la decisión de paro nacional del campo. Ante la consulta de por qué iban a protestar, si había pruebas suficientes de que el Gobierno no los va a escuchar, cuál es la razón de encarar la protesta.

"Si no hubiéramos protestado el año pasado, nadie se hubiera enterado que el campo existía", fue lo que dijo, apasionado.

Está claro. Pero si la Mesa de Enlace estuviera a la altura de las circunstancias debería evitar entrar por la puerta que quiere Kirchner. La revolución mediática del campo ya se produjo. Ya padecimos en la Ciudad los 100 días de la protesta más dramática de los últimos tiempos. No es necesario obligar a la población a padecer otra circunstancia similar.

Se impone pasar a la institucionalización del campo en el complejísimo escenario de la opinión pública urbana. Y seguir aguantando. Enfriar el enojo, pedir calma a los productores y seguir apostando a un diálogo que nunca será fructífero.

No hay solución posible con quien sólo espera la derrota política del campo. Para Kirchner, en su irracional visión de las cosas, aquí no está en juego la sustentabilidad de la producción agropecuaria, ni la crisis de la cadena de pagos en el interior de la Argentina. Se trata de un asunto de poder. Tiene caja para aguantar. Y está decidido a hacerlo. Para él, se trata nada más y nada menos que del futuro de su Gobierno.

La Mesa de Enlace acaba de equivocarse. Ojala recupere cuanto antes la cintura política que demostró la semana pasada, cuando demoró el llamado a la protesta y descolocó al Gobierno. Y busque una nueva tangente que le permita eludir a los que quieren transformarlos en enemigos de la Patria. A veces se ganan las batallas que no se libran.

16/02/2009
Silvia Mercado en La Política On-Line.

De Narváez ya resignó el primer lugar en la lista.

Por cortesía no se comentó en la cumbre con Solá y Macri, pero la decisión estaba tomada. Una nueva preocupación para Kirchner que apostaba al orgullo del empresario para no enfrentarse al ex gobernador.

Francisco De Narváez ya resignó el primer lugar en la lista que desvela a oficialistas y opositores. Por cortesía, nadie lo mencionó en la mediática "y fundacional" reunión que tuvo ayer. Y tampoco lo dirán en las próximas semanas. No es necesario. Además, el mantenimiento de la incógnita suma atractivo público. Las idas y vueltas en la política -cuando apuntan a algún lado, claro-, permiten que el electorado intervenga en la puesta escénica y despliegue el debate en el teatro que facilitan los medios, el único espacio donde las megaurbes pueden discutir en serio.

El dato no es menor. Kirchner y los amigos que le quedan (más de los que tendría cualquier otro, a esta altura de las circunstancias) apostaban al orgullo de De Narváez. Creían haber encontrado en él al Carlos Ruckauf de estos tiempos, un dirigente vacío de ideas pero con un profundo amor a sí mismo, que lo hizo conocido entre la gente, y manejable para el poder. Verdad que eran otros tiempos. Pero a estas supuestas virtudes, De Narváez le suma otra: su poderosa chequera, que le permitió abrir puertas impensadas en la política bonaerense.

Pero no. De Narváez volvió a decepcionar a Kirchner. Ya había intentado dominarlo al inicio de su gestión, cuando convocó a la Casa Rosada a un grupo de empresarios de medios a los que les ordenó qué periodistas sacar y qué periodistas poner. Por entonces trascendió que, apichonados, todos decidieron quedarse en la reunión. Pero él no. Se fue enojadísimo. Más. Mostrando su enojo, algo que el poderoso Kirchner no le perdonó. En ese encuentro terminó el incipiente romance que había nacido una mañana en la que Julio De Vido transmitió a varios hombres de negocios que una nueva era se iniciaba en la Argentina, a favor del empresariado nacional y las inversiones en áreas estratégicas. No les había dicho que su jefe acostumbraba a tomar todas las decisiones, incluso en empresas ajenas.

Kirchner tenía claro que De Narváez no es fácilmente manejable. Apenas lo consideraba incapaz para trasuntar las peligrosas aguas de la política. Y presumido. De su plata, pero también de sus músculos, sus mujeres, sus tatuajes. Apostó a esa liviandad. Y falló.

Lo lógico era que De Narváez siguiera empecinado, hablando mal de Solá por todos lados, enojando a Jorge Macri, bufando también contra Eduardo Duhalde y Luis Barrionuevo. Es decir, impidiendo que la alternativa opositora evidenciara su capacidad de victoria en el 2009, como se mostró ayer.

Mario Wainfeld dijo hoy en Página 12 que la jugada que ayer aceptó De Narváez era la única que tenía. Pero se equivoca. La estupidez humana no es racional. Y para muestra, bastan la sucesión de errores absolutamente evitables que a diario comete Kirchner.

De Narváez bien podría haber confiado en su capacidad de llegar solo a la gobernación de Buenos Aires en el 2011. Es decir, sin los Macri y sin Solá. Finalmente, Macri llegó sin él, a pesar de que empezaron juntos hace 10 años. Con la plata que tiene, seguro que tiene amigos a su lado que le pueden decir eso, si eso es lo que quiere escuchar. Pero no.

Qué o quién lo convenció de lo que hasta la semana pasada parecía imposible, es hasta ahora un misterio. Tal vez más adelante se sepa. La Política Online intentó develar el asunto, preguntando a quienes lo rodean si Kirchner le mandó algún mensaje en los últimos días, por ejemplo ofreciéndole el oro y el moro si insistía con dividir a la oposición, pero nadie sabe nada.

Aunque es bastante probable que algo así sucediera. Que De Narváez se convenciera no tanto por lo que le dijo Duhalde, o el yerno de Duhalde que es su mano derecha, o José Torello, que es la mano derecha de Macri Mauricio. Kirchner pelea hasta el final por sus caprichos. Logró derretir muchas voluntades con su estilo hasta ahora. No se da cuenta que se está pareciendo cada vez más a una mancha venenosa de la política. O tal vez sí, y no le importa.

Pero sí le importó a De Narváez. La propuesta de Mauricio Macri de hacer la reunión entre los tres, lo sorprendió. Pero a las 48 horas contrapropuso cambio de sede, llevar Propuesta de Consenso y definir el asunto ríspido más adelante. Incluso demostró una seguridad desconocida al ofrecerle a Felipe Solá entrar juntos al Hotel Intercontinental.

Creer o reventar. Hasta los dueños de la pelota aprenden a jugar bien al fútbol.

20/01/2009
Silvia Mercado en La Política On-Line.

Kirchner, Moreno y el clientelismo agrario.

El manejo discrecional de ayudas y forrajes ante la sequía es la última creación política del secretario de Comercio repite un esquema que se ve en el Conurbano. La insólita politización del clima y la emergencia agropecuaria.

"Sabemos que ese es el precio que tenemos que pagar por mantener nuestra dignidad y libertad", le dijo Mario Llambías a LPO al ser consultado por el envío irregular de forraje que realizó el secretario de Comercio Interior al productor de Puán, Juan Manuel Garciarena, para que éste a su vez lo repartiera entre otros afectados por la sequía. Este suceso se transformará en una bisagra para el campo argentino.

Si el Gobierno logra que masivamente productores y productoras pasen por encima de las autoridades municipales (intendentes), provinciales (gobernadores, ministros y funcionarios de las provincias) y hasta nacionales (secretario de Agricultura, ministra de la Producción) y las organizaciones que representan al sector (CRA, FAA, SRA, CONINAGRO) para obtener sin ningún mecanismo transparente e institucional lo que necesitan desesperadamente, habrá alcanzado un éxito inédito: que el clientelismo del conurbano, con el que se humilla a hombres y mujeres que están obligados a aceptar lo que se les da porque nada tienen, se extienda ahora a la vida de campo, inaugurando un clientelismo rural jamás visto en la Argentina.

Habrá que ver si la gente de campo se la aguanta. Pero está claro que en el Gobierno nacional la obsesión por quebrar o dividir a los que considera "enemigos" es una política activa, que se decide en el más alto nivel, y después de que fracasaron todos los intentos por negar un problema -cualquiera sea- y entretener a los protagonistas de un conflicto -cualesquiera sean-.

Incógnitas y elecciones

Vaya a saber cuál es la razón por la que Néstor Kirchner no elige nunca el camino más corto y fácil, a saber, la solución de los problemas con herramientas racionales y probadas, para las que existen incluso recursos humanos en el Estado altamente calificados. Algo atávico -e incomprensible para el común de los mortales- debe impedirle a nuestro ex Presidente transitar lo que seguro dará buen resultado.

Por lo menos, debería servir de consuelo para la gente de campo, que si bien con ellos Kirchner tiene una inquina especial, actúa del mismo modo con todos los asuntos: desde los problemas por la violación al Tratado del Río Uruguay de nuestro vecino país, hasta el aumento de los servicios públicos, pasando por las estadísticas públicas, las relaciones con el mundo, el valor del dólar y la falta de monedas, todo, absolutamente todo, se resuelve mal, tarde, y en contra del más elemental sentido común. En algunos casos, además, es con la ayuda de Guillermo Moreno, que las empeorará, por supuesto.

No todos los que rodean a Kirchner están tan locos como él y Moreno, claro. Algunos, más normales, le vienen avisando que la situación del campo está gravísima y que es imposible ganar las elecciones SOLO con el conurbano y el aparato clientelar (este último concepto no fue pronunciado a su lado, obviamente), ya que ni en los centros urbanos ni en el interior goza de la simpatía de sus conciudadanos.

Incluso el siempre sagaz Carlos Pagni viene revelando en sus columnas del diario La Nación que el mismísimo Julio De Vido tuvo contactos con el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Luis Biolcatti, para intentar un puente que termine en algún escenario menos dramático para el Gobierno en cuanto a resultado electoral se refiere, en las elecciones de octubre.

Los dirigentes entrevistados por LPO desconocen si De Vido habló o no con Biolcatti. El caso es que el productor lechero está en Estados Unidos desde hace tres semanas, y nada hace pensar que, si habló, logre mucho más que un diálogo amable y hasta cálido. Biolcatti es un hombre de mundo, con calle, simpático. Y como cualquier persona normal, busca soluciones para el conflicto que el campo tiene con Kirchner no desde el 11 de marzo del 2007, sino desde el mismísimo día que asumió la Presidencia de la Nación.

Pero De Vido no tiene nada sustancialmente distinto que decirle. Los productores, que son nada más ni nada menos que gente razonable que hace negocios, no quieren el mal ni la derrota de nadie. Por alguna razón, Kirchner decidió tomarlos de enemigos desde que llegó al Gobierno, e inutilizó a la Secretaría de Agricultura poniendo al frente de ella, primero, a uno que vivió los últimos diez años de su vida antes de asumir en Brasilia, y no conocía la diferencia entre Ricardo López Murphy y Roberto Lavagna (Miguel Campos) y después a un genuflexo que le tuvo una paciencia digna de mejor causa y ahora fue premiado con el manejo de una oficina para seguir la política de biocombustibles (Javier De Urquiza).

Retenciones y negativas

Cuando se dio cuenta del aporte del sector a las arcas nacionales, y previendo que se le venía la noche, decidió ser socio de las ganancias y aumentó inescrupulosamente las tasas para exportar hasta el límite que provocó la crisis. Aunque claro, no será socio de las pérdidas, como afirmó el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, quien confirmó que no se bajarán las retenciones a la soja.

Ahora, el que está al frente de la Secretaría de Agricultura es el bueno de Carlos Cheppi, que no pudo decirle que no al ofrecimiento, aunque sabía perfectamente a qué se exponía: no sólo no maneja el ONCCA, tampoco la política agrícola, lechera, de carnes. Tampoco la Dirección Nacional de Emergencia Agropecuaria, en su órbita, que siempre fue la que intervino en las políticas para decidir un asunto habitual en el campo, como son las sequías y las inundaciones, y que sólo el empecinamiento de Kirchner hace que sea un asunto que alcanza la tapa de los diarios. ¿También ese manejo que técnicos eficientes vienen llevando hace décadas caerá en manos de Moreno?

Así las cosas, el asunto pasa por seguir tapando la realidad (el campo jamás desaprovechó oportunidades como las que perdió en los gobiernos de los K), por echarle la culpa de los males siempre a los demás (ahora será la sequía la responsable de la crisis del campo), y por dividir (aceptar que De Vido se comunique con Biolcatti, mencionar a CRA en el discurso de Cristina, promover la entrega discrecional de forraje) son todas estrategias para seguir adelante sólo porque sí, sin resolver nada, haciendo tiempo vaya a saber para lograr qué nuevas condiciones, que supone serán más favorables desde su visión de las cosas.

Mientras tanto, seguirán anuncios descarriados, como lanzar los planes Maíz Plus y Trigo Plus, cuando ambos cultivos ya fueron cosechados y, con suerte, sus beneficios podrían empezar a utilizarse a partir del 2010. O promover la toma de créditos a tasa subsidiada para maquinaria agrícola que ningún productor, ni siquiera los maléficos de los pooles de siembra se les pasa por la cabeza comprar. O negarse a dar cualquier ayuda a la soja como si el castigo no cayera también sobre las cuentas de la Argentina, que ahora sólo tiene alguna, sólo alguna, salvación con la campaña del "yuyo que ahora además es cancerígeno". O insistir en firmar acuerdos para la leche, para la carne, para esto y para aquello, que todos firman resignadamente aunque sean imposibles de cumplir, porque hacerlos entrar en razón es una tarea que se mostró imposible.

El campo, todo el interior, vive momentos dramáticos. Pero Kirchner sigue jugando al poder. Si tan solo aceptara que se equivocó de cabo a rabo en sus políticas para el sector, bajara un cambio, viera la realidad y empezara todo de nuevo, los productores le darían otra oportunidad. Quién dice, hasta podría ganar las elecciones. Ellos no son rencorosos. Tienen otros defectos. Por ejemplo, no les gustan los subsidios ni los regalos interesados: están acostumbrados a obtener sus ganancias con su propio trabajo.

11/12/2008
Silvia Mercado en La Política On-Line.

Solá, entre el mito peronista y la realidad.

El ex gobernador empieza a atraer todas las miradas del peronismo que se cansó de los Kirchner. Es el primer desencantado y debe dar cuenta de porqué un movimiento que impulsa la justicia social, reproduce la probreza donde gestiona.

"Lo que él hace, ya se hizo. Su vida es la repetición ininterrumpida de gestos inaugurados por otros. Esa repetición conciente de gestos paradigmáticos determinados, remite a una ontología origina l".

Mircea Eliade, en El mito del eterno retorno.

Al peronismo le gusta Mar del Plata. Desde su etapa fundacional le fascinó poner sus patas sucias en la ciudad donde veraneaba la oligarquía, como lo hizo en el mítico 17 de octubre, cuando se refrescó en la fuente de la Plaza de Mayo. Todo sindicato que se precie se lanzó a construir hotel propio para llevar a los afiliados en alguna de las calles del centro, y su poder podía medirse por la cantidad de cuadras que lo separaban de los lobos marinos esculpidos en la rambla, símbolo kitch de la ciudad que se parece a Niza, pero está bañada por las gélidas aguas del Atlántico Sur.

Tanto le gusta Mar del Plata al peronismo, que nunca le importó que Punta del Este la haya destronado como playa de veraneo de VIAIPIS. Los sindicatos siguieron resistiendo con sus hoteles y aunque magullados, todavía estaban en pie cuando gracias a los precios internacionales de la soja y la devaluación, Mar del Plata volvió a erigirse como destino para las clases medias de todo el país.

Pero aún en los peores años de la ciudad balnearia el peronismo le siguió siendo fiel. No tanto porque sabía que los últimos resabios de oligarquía siguen resistiendo en el balneario Ocean (y romperle los planes a la oligarquía sigue siendo uno de los deseos más movilizadores en esa masa de pasiones que se esconde bajo el escudo del Partido Justicialista), sino porque el peronismo es un movimiento de naturaleza mítica. Y del mismo modo que vuelve a cantar la Marcha Peronista cada vez que se nuclea en cualquier ocasión, necesita repetir la fecundación de Mar del Plata cada vez que inicia un nuevo retorno.

Lo hizo el peronismo que llevó a Italo Luder a la derrota en 1983. También la renovación que sacó a la ortodoxia del partido en 1985. El cafierismo que derrotó al radicalismo en 1987. Por supuesto el menemismo que primero derrotó a la renovación y después al radicalismo en 1989. Lo hizo Duhalde que luego fue derrotado por la Alianza en 1999. Y también Rodríguez Saá en el 2001, que intentó una rápida salvación de su gobierno haciendo una cumbre de gobernadores. Claro, lo hizo después. Kirchner también viaja siempre a Mar del Plata, aunque se cuida de hacerlo casi siempre de la mano de Hugo Moyano, gran protector que le evitará todo disgusto en tierras que no se dejan domesticar por los K. Aunque también lo está haciendo recién ahora, porque antes denostaba estos rituales.

Al peronismo le gusta probar en esa ciudad, que siempre le es adversa en términos electorales, que vuelve a recorrer el camino hacia el poder. En el complejísimo tramado de tribus que se refugian de la intemperie nacional bajo el amplio paraguas fundado por el coronel Perón en 1945, la prueba se llama Mar del Plata. Si fuiste, dijiste lo que querías ser, te escucharon sin silbarte, cantaron con vos abrazado la marcha al final, no pasaste desapercibido y se enteraron en Buenos Aires, estás DE VERDAD en carrera. Y las tribus empiezan a preguntarse si no será momento de pasar a saludarte.

Felipe en campaña

Ninguno de estos ritos le es ajeno a Felipe Solá, que peina las canas que ganó durante los 8 años que estuvo en el Poder Ejecutivo del gobierno bonaerense, 4 con Néstor Kirchner de jefe.

- "Quiere ser", fue lo que le dijo a LPO un funcionario de una intendencia peronista de Santa Fe, aludiendo al estudiado discurso, la paciencia para sacarse todas las fotos que le pidieron, escuchar todos los comentarios que le hicieron y quedarse hasta el final de una cena que se hizo larguísima, donde hasta la fundación que organizó el evento entregó premios.

Le faltó saber que Solá no durmió en Marayui, como cuando era gobernador, ni tampoco en algún hotel cinco estrellas, que le ofrecieron, sino en el austerísimo hotel donde durmieron los demás asistentes a la reunión, militantes de todo el país.

A ellos se dirigió Solá en su discurso, que verdaderamente era muy esperado. Buscando alguna nueva forma de diálogo político, preguntó primero a la audiencia cuántos eran peronistas y pidió que levanten la mano: la enorme mayoría de los 200 asistentes lo hizo. Luego pidió a los que se dijeron peronistas que levanten la mano si se consideraban militantes. La enorme mayoría lo hizo también. Después buscó acordar con ellos un análisis sobre lo que pasó en el gobierno de Kirchner, sin caer en críticas que se sabían seguras sobre el oficialismo, sino buscando pensar por qué la contundente victoria del 2005 y después del 2007, y la tremenda frustración en la mayoría de los votantes hoy.

Solá fue llevando a esos peronistas, mayoritariamente jóvenes, de Mendoza, Jujuy, Salta, Santa Fe, Misiones, Chubut, Santa Cruz, La Pampa y también de la provincia de Buenos Aires, a concluir que lo que sobre todo no hubo en el gobierno de Kirchner fue una política social, debido a la falta de interés del ex presidente en la materia, lo cual es una verdadera herejía para el dogma peronista, y -peor- iguala al gobierno de Kirchner con el de Carlos Menem.

El discurso descarnado de Solá ("yo me creí en el 2005 que venía la nueva política"), fue escuchado con cierta devoción por esos jóvenes. A todos les cuesta volver a creer. Y tal vez nunca más crean como lo hicieron hasta aquí.

Sin embargo, Solá no quiso explicar por qué el peronismo que hace de la justicia social su bandera excluyente reproduce las condiciones de pobreza allí en donde gestiona, un peronismo real que -emulando al socialismo real- destroza toda utopía cada vez que gobierna.

Ni tampoco detalló por qué si ya había sido defraudado en el 2005, creyó que con Cristina las cosas podían ser distintas. En realidad, tampoco era necesario. Todos los que estaban ahí compartieron sus equivocaciones, aunque ahora les cueste aceptarlo, y empiecen todavía tímidamente a pispear nuevos rumbos.

Macri perfora el Con urbano

Lo que sí dijo, y quedó muy claro, es que estaba dispuesto a darle batalla a Néstor Kirchner si éste decidía candidatearse a senador nacional por la provincia de Buenos Aires. Y no dudó en decir que quería ser presidente en el 2011. Al lado lo tenía a Jorge Macri, primo de Mauricio, que entre cosas, dijo que se dedica a la política hace cuatro años y ya es diputado nacional.

La revelación no fue bienvenida. La portación de apellido no es lo que mejor cae entre jóvenes que hacen política, aunque no por jóvenes son santos, ni tienen por qué ser canonizados. El propio Solá, ante una pregunta del público que pidió su consejo para lograr que los jóvenes entren en las listas en lugares expectantes, dijo "hay que yugarla, hermano, nunca nadie te regala nada".

Pero el primo de Mauricio, Solá y un puñado más de los que estaban ahí saben que el Jefe de Gobierno de la Ciudad, perfora como nadie en estos tiempos en los sectores más bajos del conurbano bonaerense. Exacto. Allí donde Kirchner ni su mujer pueden caminar sin fortísima custodia y altísima protección de los varones del distrito, Mauricio Macri tiene cien por ciento de conocimiento y es el dirigente de mayor imagen positiva.

¿Será por eso que Felipe parece haber elegido a Mauricio para recorrer los desolados parajes sin nombre, sin número, sin cloacas? ¿Aceptará Macri un aliado en el 2009 que puede convertirse en un competidor en el 2011, si decide correr la carrera por la presidencia?

Claramente parece que sí. Macri todavía se pregunta hasta dónde le llegará su pasión por los asuntos de Estado. Mientras resuelve qué contestarse, sabe que todavía necesita aprender, y mucho. Y Solá está dispuesto a mostrarle, seguramente, los intrincados laberintos de lo que no se ve ni se escribe, pero forma parte de la agobiante realidad del conurbano, cuestiones imprescindibles para ganar, pero sobre todo para gobernar en la Argentina. Cuestiones que, en fin, Solá ya conoce.

Finalmente, pretender hacer nueva política sin entender de política, es como si Einstein hubiera pretendido producir la Teoría de la Relatividad sin un profundo conocimiento de la física newtoniana. En rigor, los que lo conocen, dicen que Solá anda en eso. Igual que Einstein, que para refutar probadas inconsistencias se alzó una mañana en una clase diciendo "Newton, perdóname", el ex gobernador bonaerense está dispuesto a reclamarle perdón al líder muerto por todas las utopías que fracasaron y realizadas en su nombre, y empezar de nuevo, probando nuevos caminos, en un tiempo tremendamente difícil y sin sueños, con Kirchner todavía en el poder y complicándole cada paso.

Nadie asegura que lo va a lograr. El tampoco. En Mar del Plata, le dio realidad a esa ontología primordial del mito peronista y empezó a lanzarse cada vez con menos timidez, demostrando que sí, que ahora sí va a ir por la presidencia en el 2011. Pero antes tiene que ganarle a Kirchner en el 2009, en ese conurbano fatal.

04/11/2008
Silvia Mercado en La Política On-Line.

Obama es el líder del mundo que viene.

Se disputa la presidencia de EE.UU. y todas las encuestas dan ganador al candidato demócrata. Algunos dicen sólo tras la hecatombe financiera, se abrió las puertas a un candidato negro de madre blanca. Pero hace tiempo que la sociedad estadounidense viene empujando por una agenda más humana, menos consumista, más solidaria, menos depredadora del ambiente. Por eso, Obama ganará las elecciones.

Barack Obama

Barack Obama

“Este no es un candidato para esta zona”
Policía de pueblo rural en Illinois.

Hace más de diez años, cuando competía por una candidatura para senador –provincial- del estado de Illinois, Barack Obama se animó a recorrer regiones del medio oeste, a pesar de que la historia decía que no sería bien recibido. Las zonas rurales, conservadoras y racistas, nunca fueron escenarios propicios para negros liberales, con base en los barrios pobres de Chicago. Pero si ganaba, Obama tenía que ejercer su banca en Springfield, la capital del estado, la ciudad donde vivió Abraham Lincoln, en la que perdió varias contiendas antes de llegar a presidente. Para él, ya no cabía el miedo.

Illinois es un estado clave del llamado “corn belt” norteamericano. Está Chicago y su arquitectura cosmopolita y de vanguardia, con enorme peso electoral. Pero sobre todo están los pueblos tranquilos y hasta aburridos, ordenados y prolijos, que brindan servicios a las zonas rurales más prósperas de los Estados Unidos, profundamente desconfiados y reacios a lo distinto.

Pero a Obama le encantaban los desafíos y probar caminos que lo llevaran a recorrer las desconocidas regiones de lo nuevo, intentando probar vaya a saber qué cosa. Así fue que convenció a su jefe de campaña de entonces, Dan Shomon, un ex periodista que eligió la política demócrata, y ambos se lanzaron por las conservadores rutas rurales a conquistar los duros corazones de los farmers.

No le fue nada mal. Y más tarde contó que sintió calidez de parte de los blancos votantes republicanos, quienes no dudaban en valorar la actitud arriesgada pero también medida en el trato del candidato demócrata.

La anécdota está contada por David Mendell, el periodista del Chicago Tribune que en 2004 siguió su campaña para senador nacional por el estado de Illinois, donde ganó frente al republicano Jack Ryan, y que después escribió “De la promesa al poder”, una biografía de Obama que está en entre los libros más vendidos de los Estados Unidos. Y demuestra varias cosas.

La primera, que Obama no fue sorprendido en su campaña del 2008 acerca del racismo de buena parte de la sociedad de su país. Cuando decidió competir por la presidencia, ya había tomado nota de que los Estados Unidos no eran una sociedad homogénea, que aceptaba la diversidad y el multiculturalismo naturalmente.

Obama no vivió en un repollo desde que salió de la casa de sus abuelos en Hawaii. Su natural curiosidad y la empatía con la que encara todas sus relaciones, lo llevaron a buscar comprender el mundo tal cual es fuera de su hogar, sin ningún resentimiento.

Más. Obama fue criado en una familia blanca por una madre libre de prejuicios que primero tuvo un hijo con un keniano y después tuvo una hija con un indonesio, y por sus abuelos blancos, que lo mandaron a una escuela de blancos y muy cara, la Pundahou College. Pero no eligió una mujer blanca como esposa ni vivir en un barrio blanco y rodeado de blancos. Se enamoró de Michelle Robinson, abogada de familia obrera, y se fue a vivir a uno de los barrios más pobres donde viven los negros de Chicago.

La segunda demostración que deja esa anécdota del policía blanco en un pueblo rural, es que Obama no decidió competir contra el aparato demócrata que había apostado por Hillary Clinton en un rapto de audacia e inconciencia. Disecó cada decisión antes de lanzarse. Y una vez lanzado, no miró atrás. También la banca provincial que ganó en 1997 la obtuvo después de una lucha fraticida con otra mujer de su partido, respaldada al comienzo por la tradición demócrata del estado.

Obama fue el centro de una familia distinta y culta, que lo admiró y lo protegió. Su abuela se sacrificó trabajando hasta jubilarse como secretaria de un banco para pagarle los estudios en la escuela privada. Es un hijo del ascenso social, de la igualdad de oportunidades, de la lucha por los derechos civiles que lideraron hombre largamente admirados por él, como Malcom X.

Como su madre, es agnóstico. O, por lo menos, alejado de la práctica religiosa. La biografía de Mendell cuenta claramente de qué modo se involucró en las iglesias de su barrio para comprender más a las familias pobres, por las que quería trabajar. Y así fue que terminó atendiendo varios años las demandas de los más necesitados en la iglesia de Jeremías Wright, un joven y duro pastor de los suburbios de Chicago.

Pero nunca tuvo que imponer su liderazgo. Y los blancos siempre se sintieron a gusto con sus modos seguros y apacibles, sin estridencias, buscando entender el punto de vista de los otros y explorando soluciones que incluyan visiones antes contrapuestas.

Su carrera parece meteórica, sin embargo nunca se colgó por ninguna ventana, y avanzó siempre, ganando cada posición de acuerdo al curso natural que le indicaba su ambición y la legitimidad que siempre fue logrando a su alrededor.

Es un caso único en estos tiempos. Como ese actor del programa de Tato Bores que se negaba a actuar de negro, porque “yo soy negro, no hago de negro”.

Obama no se hace el políticamente correcto: es verdaderamente tolerante, valora la diversidad, le gusta convivir con lo distinto.

Obama no se hace el interesado por los más pobres: viene de una esforzada familia de clase media y eligió vivir en barrios pobres para trabajar por los que menos tienen.

Obama no se hace el culto: es refinado y de gran formación, seguro de lo que sabe y aún de lo que necesita consultar.

Obama no miente su respeto a los negros: eligió explorar sus raíces y vivir en ese mundo, que le pertenece tanto como a cualquier negro.

Critica a los cínicos de la política, que contratan a consultores que fabrican personalidades que engañan a los electores. Y se enoja con los exaltados de cualquier partido, que promueven abismos en lugar de tender puentes con los que piensan distinto.

Obama va a ser presidente de los Estados Unidos. Hay quienes dicen que tuvo que suceder una hecatombe financiera para que ese país de derecha (como dijo Karl Rove en un último intento por evitar que el demócrata se alce con la victoria), le pueda abrir la puerta a un negro de madre blanca, con un Phd en la Harvard University, ganado con enorme esfuerzo y carisma personal. Les cuesta aceptar que los Estados Unidos viven un larguísimo proceso de repugnancia y hartazgo por las dos peores administraciones de todos los tiempos, nacidas del fraude y fundamentadas en la codicia.

Pero Estados Unidos fue mal leído por esos dinosaurios como una nación de derecha. Los norteamericanos tienen una capacidad inédita para renacer de sus cenizas. Y sus jóvenes generaciones, hace tiempo que vienen empujando por una agenda más humana, menos consumista, más solidaria, menos depredadora del ambiente. Esta agenda que urge, está alejada de cualquier ideología, y hace al fondo conservador de esa nación creativa y audaz. Y votará por Obama para proteger al futuro de los Estados Unidos y del mundo.

Para la ultraizquierda, Obama es un vendido al capitalismo salvaje. Para la ultraderecha es un comunista agazapado. Para los más pobres del Africa que se enteran de las noticias, es el más grande orgullo jamás pensado. Para los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo, su victoria será la mejor noticia que hemos escuchado en mucho, muchísimo tiempo. Todo el mundo lo está mirando. Y tal vez no pueda hacer todo lo que se espera en poco tiempo. Pero su llegada a la Casa Blanca, por sí sola, es un símbolo de que no todo está perdido en el mundo que viene.

08/10/2008
Silvia Mercado en La Política On-Line.

Tarde, los Kirchner descubren la globalización.

Si Eduardo Duhalde estuviera de presidente diría "no sabía que el mundo estaba tan globalizado". Pero gobierna el matrimonio Kirchner, que tampoco lo sabía. Claro, son políticos argentinos. Se enteran en la función.

Hasta la semana pasada, los Kirchner y sus seguidores estaban convencidos de que las inéditas tasas de crecimiento se debían a sus habilidades como gobernantes. El crecimiento mundial, con su fenomenal demanda de alimentos y recursos naturales, fue -es- un gigantesca teta de donde sacar ingresos fiscales a través de retenciones a la exportación. Por supuesto que no interesaron jamás a esta gestión por su capacidad para generar equilibrio social en las provincias y equilibrio federal en relación a la Nación. Ni siquiera le interesó a Kirchner, ni tampoco a Roberto Lavagna, las dramáticas consecuencias a mediano plazo por las brutas restricciones a la exportación para evitar aumento de precios internos en productos como la carne. Todos los esfuerzos de la cadena de la carne por demostrar que es posible seguir exportando y tener precios bajos en el mercado interno, cayeron en saco roto. Implicaban invertir demasiado tiempo de análisis para gente con una agenda tan ocupada como la de Kirchner , el único en condiciones en este gobierno de tomar cualquier tipo de decisión.

Pero en fin. El mediano plazo de los Kirchner llegó. La caída de los precios de todas las exportaciones argentinas cae a diario, y ahora la política local vuelve a mirar al mundo que ignoró en los últimos cinco años. Interesante. Ahora se dieron cuenta que producir cosas que en el mundo compren, tiene cierto valor para la sustentabilidad de la economía. Todavía no llegaron a la conclusión de que es mejor fomentar las exportaciones o, por lo menos, fomentar la producción de lo que se exporta, por supuesto. Tampoco lo piden los productores. La preocupación de la política es cómo hacer que no caigan los recursos fiscales. Nada de productivismo, por supuesto. Es de imaginar cuán respaldados por el gobierno se sienten los empresarios chicos, medianos y grandes dedicados a la producción de todo lo que se exporta en la Argentina.

¿Vuelve 1988?

Mirando un cuadro con la evolución de las sequías en el país durante los últimos treinta años elaborado por el INTA, un destacado analista del sector agropecuario le dijo a La Política Online: "fijate que en la otra sequía importante, en 1988, se dio una situación muy similar a la que estamos viviendo ahora, es decir, sequía fenomenal, caída de precios internacionales y un gobierno débil". Impresionante.

Efectivamente, hace exactamente 20 años, el gobierno de Raúl Alfonsín (que seguramente tampoco sabía que el mundo estaba tan globalizado) padeció una sequía casi tan grave como la que ahora estamos padeciendo y, ante la menor producción, aumentó las retenciones justo en el mismo momento en que se incrementaba la caída de precios de los commodities. El gobierno ya venía débil, tanto que fue derrotado en las legislativas del 87, pero la decisión de penalizar al sector agropecuario con un aumento de los impuestos a la exportación, profundizó la inestabilidad política de la administración radical, que terminó perdiendo las elecciones frente a Carlos Menem e, incluso, tuvo que adelantar la entrega del poder.

Aunque hay tendencias, la historia nunca se repite en forma lineal. El de los Kirchner es un gobierno débil, pero todavía no perdió ninguna elección. Padecemos la peor sequía de los últimos 100 años, pero los expertos del INTA dicen que octubre será llovedor, y que si bien no se recuperará todo lo sembrado, tampoco se perderá lo que hoy parece.

Y aunque es probable que el Gobierno nacional tenga la tentación de aumentar las retenciones, los productores agropecuarios están movilizados, y lo lógico sería que haya una reducción de esos impuestos distorsivos, dado que están en niveles abusivos en términos históricos. De otro modo, sucederá lo mismo que con Alfonsín: habrá una drástica reducción de la producción que, como en un círculo vicioso, terminará en una drástica caída de la recaudación.

No hay líderes

El punto atractivo a esta altura del análisis es de los políticos argentinos. Impacta su ajenidad frente a los problemas reales, su poca formación o nula sensibilidad para pensar medio metro más adelante de lo que tienen frente a sus narices. Sólo atienden los asuntos ante el derrumbe inevitable. Fue así con los detenidos-desaparecidos. Con la convertibilidad. Con la pobreza. Seguramente tenemos políticos negadores y de poca formación porque, como siempre dijo Cristina, "las sociedades tienen los dirigentes que se les parecen". Si es así, ojalá hagamos un upgrade como sociedad en el 2011, y mejoremos la calidad intelectual y psicológica de nuestros próximos gobernantes.

Hasta ese momento, lo mejor será no olvidar que una parte de la Argentina siempre estuvo inserta al mundo, por sus capacidades comparativas. Eso no quiere decir que exportó todo lo que pudo hacerlo, en el sentido de que siempre explotó sus capacidades competitivas. De hecho, y por temor a los embates de vienen del mundo cuando cambian las condiciones, durante décadas sólo se vendieron al exterior "saldos exportables", cortándole las piernas al crecimiento sólido y genuino, generado en las provincias, y que promueve un estado menos unitario. Nunca las próximas recetas tendrán que ser producir menos. Alimentos, energía y minerales, aunque sea a menor precio, el mundo seguirá necesitando en todos los tiempos y condiciones.

8/10/2008
Silvia Mercado en Agrositio TV.

 El campo formará parte de la coalición que gane las elecciones en el 2009.

  Ayer, un análisis después del paro.

Ricardo Bindi: Segundo bloque de 30 Online ahora sí vamos a trabajar un poquito sobre el tema de la comunicación entre el sector y la sociedad. Para esto hemos invitado a Silvia Mercado de MCA Comunicación , una especialista en el tema.

Con Silvia, justamente el año pasado yo había estado conversando sobre el tema, ella planteaba ¿cómo hacer que la sociedad entienda más sobre el campo? Después del paro no hay duda que la sociedad entendió mucho más. La gran pregunta es ¿entendió todo lo suficiente? ¿Hay que hacer algo más? ¿Cómo le cae a la gente este paro según tu análisis?

Silvia Mercado : Bueno evidentemente le cae muy mal el paro a la enorme mayoría de la población urbana pero también incluso a gran parte de la población rural. Lo que pasa es que jugar en primera no es tan fácil, de hecho, en lo que es comunicación y lo que es generación de opinión pública el campo siempre jugó muy en la reserva se podría decir en términos futbolísticos y, bueno, se produjo la revolución mediática del campo; en ese momento yo había hablado contigo sobre la posibilidad de hacer un seminario que se llamara "Hacia la Revolución Mediática del Campo". La revolución mediática del campo se produjo, hubo más de 100 días donde la población estuvo atenta al vilo casi en forma dramática por el conflicto que se había generado entre el gobierno y el sector agropecuario y la sociedad entendió lo que podía entender en ese momento y es que el campo no quería un aumento por encima del 35 % de las retenciones. Una vez resuelto eso la sociedad dice: "Bueno, ya está. Si ya tienen esto ¿para qué quieren más?". También aquí lo que se ha puesto en tela de juicio es que no todos los diagnósticos dentro del sector agropecuario están iguales en cuanto a cuál era efectivamente el problema por el cual la gente del campo protestaba. Complejizar la comunicación demanda otros esfuerzos, nuevos esfuerzos distintos porque la comunicación siempre tiene que estar referida a la coyuntura, no hay comunicación sin contexto. El contexto es distinto. Bueno, tampoco quiero criticar a la mesa de enlace.

R.B.: Se nota que lo forzoso, más allá de la unidad, de todas las cosas positivas que ha conseguido este sector, me parece que lo forzoso no le cayó bien a la sociedad. Es verdad que la sociedad en muchos casos acompañó el reclamo del sector pero no sabía qué acompañaba, no sabía cómo funcionan las retenciones.

S.M.: Sí, efectivamente. No sabía bien qué acompañaban, cómo funcionan. Porque la verdad es que la gente de la ciudad no sabe absolutamente nada del campo.

Carlos Curci.: ¿Y le interesa?

S.M.: Digamos que hay un conflicto histórico, un conflicto político-cultural entre el campo y la ciudad. Y por supuesto el Gobierno no ha hecho nada para facilitar esa comprensión. Por lo tanto yo no quiero tirar contra la mesa de enlace porque la verdad es que este es un gobierno muy complicado. Es también un poco molesto que solamente cuando se decide una segunda parte del conflicto del campo, un nuevo paro, se dice que se va a anunciar un plan agropecuario. Es un gobierno tremendamente complejo, por no decir malo y agresivo con el campo pero, bueno, ya lo dije; con el campo y con las economías del interior porque aquí también está en juego una disputa entre la caja nacional, la caja unitaria y la sustentabilidad de las economías provinciales, eso me parece que también es muy valioso decirlo y resaltarlo. Y esto es algo que el conflicto del campo ha puesto como un asunto en primer lugar. Yo creo que el enfrentamiento durísimo, gravísimo, absolutamente incomprensible en cualquier otra parte del mundo entre el Gobierno y el campo tuvo un efecto inmediato que fue, por supuesto, la anulación de la Resolución 125 y va a tener un efecto a mediano plazo y es que en el 2011 el Gobierno no va a ganar las elecciones, en el 2009 ya no las va a ganar y lo más probable, estoy totalmente segura de que dirigentes que salgan victoriosos en el 2009 y después en el 2011, no sé de qué partido van a ser pero estoy segura de que van a contemplar un diálogo y un respeto a la problemática del campo absolutamente distinto. Un respeto inédito en la historia de la Argentina , creo que el respeto al campo va a ser mayoría en forma electoral, es decir va a tener una transformación mayoritaria en términos electorales por primera vez en nuestra historia en el 2009 y se va a consolidar en el 2011.

C.C.: Hablabas, Silvia, de elecciones y me parece interesante que compartamos unas encuestas que tienen mucho que ver con esto, la participación política del sector agropecuario y la primer encuesta que vamos a ver en el día de hoy dice si ¿Ud. estaría dispuesto a participar en política de alguna posición de mayor o menor responsabilidad para tratar de que las cosas cambien? Recordemos que a esto está contestando gente vinculada al sector agropecuario que lo hicieron a través de www.agrositio.com.

R.B.: Lo importante justamente es que a ellos va dirigido, como diciendo: "bueno, ustedes quieren de alguna manera que esto cambie pero hay que involucrarse". Yo sé que algunas veces uno tiene que dejar el campo, tiene que dejar las cosas que hace pero hay que ponerle un poquito las manos al pelo.

C.C.: El 65 % de la gente dijo que "Sí" está dispuesta a participar, "Puede ser" un 14%, quiere decir que un 80 % de la gente tiene la intención y "No" un 21%.

R.B.: Esto lo hicimos hace 5 días y hay alrededor de 223 casos.

S.M.: Muy interesante esta encuesta porque efectivamente el campo se tiene que involucrar en política, se tiene que involucrar en opinión pública. Es más fácil hablar entre convencidos, es más fácil hablarle al gueto, hacer política en el gueto, lo complicado es tener que meterse en el barro. El barro de la política es muy complicado, no es sencillo.

C.C.: ¿El sector agropecuario está preparado para meterse en política?

S.M.: Tiene que estar preparado para jugar en primera. Si quiere tener una influencia permanente y consolidar una influencia y que esta sea permanente en las decisiones a nivel nacional no tiene otro remedio que involucrarse. Creo que no está preparado. Creo que en general se ha demostrado que no está preparado pero hay que empezar. Yo creo que empezó, creo que ese camino empezó. No creo que tenga que haber un partido del campo, quiero decirlo aquí, definitivamente. Eso puede valer para otros países con otros partidos, con otra tradición política, no para la Argentina. Creo que la dirigencia del campo tiene que mezclarse en los partidos constituidos o en los partidos que se están constituyendo y creo que, sobretodo, tiene que interesarse en la política, interesarse en el contacto cotidiano permanente para siempre.

R.B.: Silvia te hago la última pregunta ¿Cuál debería ser a tu criterio, y esto creo que es interesante para los productores que participan en sociedades rurales, etc., en el interior del país, cuáles deberían ser los próximos pasos? Hoy termina este día, algunos dirigentes dicen "las bases nos piden seguir más paro o hacerlo más progresivo" y ellos dicen no. ¿Cuál debería ser la mejor actitud para que políticamente el Gobierno, de alguna manera, los escuche y por el otro lado para que la sociedad los siga acompañando?

S.M.: Yo haría por primera vez en este momento, sugeriría una comunicación absolutamente racional acerca de lo que el campo ha dejado en recursos fiscales desde la democracia hasta acá y qué fue lo que pasó cada vez que el Gobierno le metió más la mano al campo, las consecuencias dramáticas en términos económicos y políticos que hubo en este momento. Hace 20 años Argentina vivió una situación muy similar a esta en términos de sequía, en términos de caída de los precios internacionales drástica, en términos de Gobierno débil, era el gobierno de Raíl Alfonsín. El gobierno de Raúl Alfonsín terminó muy mal, perdió las elecciones en 1989 frente a Carlos Menem y tuvo que adelantar la entrega del poder. Yo creo que en este momento hay que explicarle al conjunto de la sociedad y generar una opinión pública favorable para que, contrariamente a lo que podría resultar sencillo que es manotear, por decirlo de algún modo grosero, del sector agropecuario a través de sostener el 35 % de las retenciones que es lo que está ahora, más ventajas tendría si redujera esas retenciones, si encontrara mecanismos de reducción drástica del gasto público y dejara que estas retenciones que no van al fisco derramaran en las economías del interior e hiciera una transición sustentable hacia nuevos mejores precios de los commodities.

C.C.: Silvia, hoy termina el segundo round, esta es la última pregunta de mi parte, termina el segundo round del campo con el Gobierno ¿Te imaginás cómo va a terminar esta pelea más allá de las elecciones y más allá de los cortocircuitos que tengan?

S.M.: Yo creo que la pelea entre este gobierno y el campo no se recompone, creo que el diálogo real y sincero entre este gobierno y el campo no se recompone.

C.C.: O sea que.

S.M.: me encantaría estar equivocada.

C.C.: la pelea no va a terminar.

S.M.: No va a terminar, creo que el Gobierno la solapa, hace como que no está peleando y que va a seguir así. No creo que este gobierno tenga la capacidad emocional y política de pensar en su relación con el campo de otro modo. Ojalá esté equivocada, lo digo de verdad.

C.C.: Ojalá por todos ¿no?

R.B.: Bien, le agradecemos mucho a Silvia Mercado especialista en comunicación, Directora de MCA Comunicación y esto que es un poco el análisis de lo que pasó, de lo que estamos pasando hoy y también una muy buena recomendación de lo que puede ser a futuro que son las cosas a las que nosotros nos dedicamos en este programa. Le agradecemos muchísimo a Silvia Mercado.

03/10/2008
Silvia Mercado en La Política On-Line.

El campo en el capitalismo de amigos.

El gobierno acusa a los productores de ser "capitalistas que no aceptan el riesgo", cuando el sector agropecuario es uno de los más intervenidos por el Estado con el objetivo de concentrar la producción. Bombardeo de desprestigio oficial para los que no integran el círculo del "capitalismo de amigos".

El día en que el campo vuelve a la protesta, es cuanto menos insólito escuchar la respuesta del Gobierno ante los productores agropecuarios que exigen mayor rentabilidad. Los productores "son capitalistas que no aceptan el riesgo", fue lo que dijo Ricardo Echegaray.

¿De qué riesgo estará hablando el titular del ONCCA, el organismo que controla la comercialización y exportación de los productos del campo? Debe ser del riesgo de no ser amigo de Néstor Kirchner. Porque está claro que el único capitalismo que tiene chances de triunfar en nuestro país en estos tiempos es ese: el capitalismo de los amigos.
Es imprescindible poner las cosas en orden. La gente del campo está siendo bombardeada en este momento por una verdadera campaña de desprestigio e, ingenua, la mayoría de la gente de la Ciudad acepta cualquier tipo de argumento, sin reflexionar.

En este momento, el sector agropecuario es uno de los más intervenidos por el Estado con un doble objetivo, que finalmente apunta a uno solo: llevar al máximo de lo posible la presión impositiva y concentrar la producción. La gran escala de producción es más rentable, y así permite mayores ingresos del Estado. De yapa (o no tanto, tal vez sea otro objetivo), siempre es más fácil de manejar un grupo de actores que pueden sentarse en una sola mesa que 300.000 pymes desplegadas por todo el territorio nacional.

Impacta que después de la hecatombe que se produjo en la Argentina hasta la derrota del oficialismo en el Senado, todavía no permite comprender cuestiones elementales.

El otro día, por ejemplo, un periodista experto e informado como es Marcelo Bonelli , se quejó ante Alfredo De Angeli que pedía una reducción de las retenciones, porque quería pagar menos impuestos. "Todos queremos pagar menos, ¿Por qué van a aceptar el Gobierno reducirle los impuestos a ustedes y no al resto?". La voz de Bonelli era la del sentido común, por supuesto.

El campo paga todos los impuestos que pagamos todos y, además, paga retenciones. Las retenciones son un impuesto a las exportaciones, basado en la supuesta renta extraordinaria que ofrece una tierra productiva como es la de Argentina. Aclaro que estoy en contra de este impuesto, al que considero extorsivo, porque la tierra solita no produce nada. Hay que saber sembrarla, saber cosecharla, saber hacer llegar los productos a los puertos y también saber cobrarla. Nada de eso es automático. Hay que tener la capacidad técnica, intelectual y organizativa para llevar adelante toda actividad en el campo.

El campo aceptó la imposición que volvió al sector en el 2002 porque entendió que Argentina estaba en una situación de emergencia. Pero en ese momento de crisis fenomenal del país, el gobierno de Eduardo Duhalde, con 50 por ciento de la población por debajo de la línea de pobreza y 30 por ciento de desocupación, impuso 10 por ciento de retenciones. ¿Por qué ahora la penalización por exportar tiene el 35 por ciento si no existe crisis alguna, hay reservas e incluso superávit comercial?

La gente del campo siente que el Estado argentino es voraz, y tiene razón. A Néstor Kirchner nunca le interesó pensar cómo producir más y mejor. Primero, ni lo veía. Por eso aceptó poner sin chistar a un Secretario de Agricultura absolutamente incapaz como Miguel Campos , propuesto por Felipe Solá. Después empezó a interesarle por su aporte a las arcas del Estado, pero no para entenderlo y promover su desarrollo, sino para que liquide sus exportaciones en tiempo y forma. Así fue tomando contacto cada tanto con las principales empresas. Pero seguía distraído.

Cuando empezaron a molestarlo los precios de la carne, ordenó a Moreno ponerle precios máximos. Y de nada valieron los intentos porque entendiera que esa política sólo traería problemas graves de falta de carne en el futuro. El sólo ve el presente y del futuro, sólo le interesa el propio. No tolera generar certidumbres a los demás. Así que cuando los productores empezaron a molestarlo mucho, reemplazó a Campos por su amigo Javier de Urquiza.

El productor ovino de Gregores tenía indicaciones clarísimas: "entretenélos". El sector lo quería a De Urquiza. Era un buen tipo, derecho, había sido uno de ellos. Tuvo hándicap. Y así tuvo a la dirigencia agropecuaria yendo y viniendo por semanas, meses y años, sin resolver ninguno de los problemas que se le planteaban. Todos sabemos dónde terminó la genial política agropecuaria kirchnerista: en una dramática madrugada en el Senado de la Nación, transmitida en directo por los canales de noticias.

Pero la situación para el campo no cambió. Está exactamente igual. En realidad, peor, porque pasaron otros dos meses y el único cambio que hubo fue el de Carlos Cheppi por De Urquiza al frente de Agricultura, que ya mostró que tiene las mismas instrucciones y que está dispuesto a cumplirlas a rajatablas.

Aunque también hay otro cambio. Ahora el ONCCA tiene un poder mayor que antes, porque está dirigido por el mismísimo Kirchner, que a través de Etchegaray interviene en forma personal en cada uno de los negocios de las empresas de agroalimentos que quieren exportar. Algunas denuncias acerca de manejos poco claros, incluso, llegaron a los principales diarios.

Hay que volver a decir que la gente del campo no existe en la agenda pública por imperio de la casualidad. Cuando en los 90 pululaban en la Ciudad los negocios financieros, ellos pelearon por reconvertirse para quedarse en el campo produciendo. Tenían los peores precios internacionales. Pero aprovecharon la importación de maquinaria sin aranceles para incorporar tecnología y producir más y mejor. Muchos no llegaron con los tiempos, y tuvieron que vender sus tierras. Pero los que resistieron, chicos, medianos o grandes, se hicieron fuertes. Y cuando llegó la crisis del 2001 y después la devaluación, era el sector mejor parado para que la Argentina pueda aprovechar sus ventajas competitivas en forma inmediata y así sacar al país rápidamente del pozo.

Ganaron plata en los últimos años. No son los únicos. Y como cualquiera que tiene una actividad productiva o de servicio y no forma parte del capitalismo de amigos, este año esperaba terminar de ordenar sus cuentas y pegar un salto de crecimiento. Pero no pudieron. La voracidad del Estado y tremendos errores de gestión terminaron con el ciclo virtuoso de la economía y comenzó el parate. Ahora vino la caída de precios de los commodities por la crisis global y todo sigue empeorándose. Y Kirchner, más indiferente que nunca a los demandas del sector más competitivo y menos domesticado del país.

Es difícil imaginar cómo seguirá esta pelea absurda, a la que se llega solamente porque el campo es un sector de la economía , pero también una cultura de la resistencia y del amor por la tierra, muy difícil de comprender por personalidades toscas, primarias o resentidas.

La dirigencia del campo, mientras tanto, no tiene que dejar de ver que varios políticos que acompañaron su batalla contra el poder hegemónico, están bajando su respaldo, sólo porque ven que las encuestas ya no favorece este conflicto como antes.

Finalmente, es el problema de siempre. Las sociedades exigen más explicaciones a quien produce que a quien especula. Miremos sino lo que pasa en los Estados Unidos. Pero Wall Street también deja a la Argentina una moraleja: la codicia tiene tanto poder que hasta logra corroer los basamentos más sólidos, hasta llevar a las estructuras al derrumbe. Y cuando todo vuelva a caerse, allí estará la gente de campo y los alimentos que producen, para empezar de nuevo. Aunque mejor sería que nunca más vuelva el caos a la Argentina.

08/2008
Silvia Mercado en la Revista Imagen.

  La comunicación del campo después de su Revolución Mediática: ya nada será igual.

La autora, que postuló el advenimiento de la revolución mediática del campo, elogia que las tradicionales entidades hayan representado con eficacia mediática y política la defensa del campo de los ataques del gobierno de Kirchner. Sostiene que hicieron una "proeza" y vaticina que, contra los pronósticos anteriores a la crisis, no desaparecerán luego de haberse revalorizado ante la sociedad. ¿Quién les enseñó en tan poco tiempo Comunicación I , II y III?

Al salir del Ministerio de Economía que condujo en momentos dramáticos Jorge Remes Lenicov a quien acompañé como Directora de Prensa, en el terrible año 2002 para la Argentina, definí para la Revista IMAGEN el concepto nuevo de comunicación en crisis de "crisis extrema", y traté de analizar si es posible comunicar en semejantes condiciones.

Recordemos para las jóvenes generaciones que Remes fue el que decidió con coraje devaluar en una Argentina que todavía creía posible que un peso podía valer un dólar y que el país se encontraba entonces en una triple crisis, financiera, monetaria y fiscal, enmarcada en el default más grande de la historia mundial, y tras cuatro años de recesión. Ningún manual de economía daba recetas para semejante estado de cosas. Tampoco hay libros que faciliten herramientas para trabajar en comunicación de crisis extrema.

Digamos rápidamente que defino crisis extrema como la crisis que impide anclar la estrategia de comunicación , porque a diario se suceden nuevos acontecimientos que generan nuevas crisis, que a su vez promueve la aparición de nuevos actores, que introducen cotidianamente nuevos temas públicos en la agenda pública, en un sin fin que nunca encuentra el piso.

Recordé esa nota estos días viendo el fenomenal esfuerzo de la Mesa de Enlace de las cuatro principales entidades del agro argentino por comunicar en condiciones altamente exigidas, que jamás imaginaron y para las que nunca se prepararon.

La dirigencia del campo llega al protagonismo de la opinión pública desde los confines, acostumbrada a tratar sólo con periodistas marginados de las redacciones por su especialidad agropecuaria, y mirada con displicencia por empresarios y sindicalistas habituados al poder.

La gente del campo es ingenua, no conoce la ironía y difícilmente diga otra cosa que la que piensa. Su dirigencia la representa cabalmente. Y así vengan de familias patricias o sean gringos sin prosapia, son directos, sencillos, callados, austeros. También son machistas y conservadores. Aunque estén ideologizados, como los de Federación Agraria, que es una escuela de formación política como hace años no tienen los partidos, protegen las tradiciones y los valores que vienen de sus abuelos y se transmiten de generación en generación.

En las antípodas del desarraigo, la gente de campo y su dirigencia está profundamente enraizada en sus costumbres, y sólo aceptó cambiar su forma de producir cuando vio que, si no lo hacía, desaparecía sin más como productora de alimentos.

Esta dirigencia del campo, acostumbrada a desconfiar de la gente de la ciudad y sus habituales avivadas, lejana a los valores abstractos de las megaurbes como la formación de opinión pública, el arte conceptual, la cultura gay o el debate político, protagoniza por estos tiempos la más formidable batalla mediática de la que se tenga memoria en la Argentina. Y se ve obligada a expresarse en un contexto de crisis extrema, donde a diario asoman nuevos peligros y amenazas.

Es una proeza lo que han hecho. Y me llama la atención que se hayan equivocado tan poco a lo largo de estos meses dramáticos. Porque si bien es verdad que el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene la política de comunicación más ineficaz desde 1983, también es cierto que los resortes públicos son poderosos y lograron socavar la credibilidad de la lucha del campo cada vez que salieron de la rigidez y comunicaron creativamente.

Políticos oficialistas y opositores, periodistas de todo pelaje y conspicuos habitantes de la escena mediática local se preguntaron con insistencia acerca del fenómeno y hasta hubo uno que escribió en La Nación que la Mesa de Enlace había escuchado los consejos de una consultora francesa experta en cortes de ruta encarados por productores de ese país. Hasta donde yo sé, esa consulta no existió nunca, y todo indica que fue un comentario gracioso que un dirigente rural le hizo a ese periodista.

Pero la pregunta, igual vale. ¿Cómo hace la dirigencia rural para comunicar con semejante eficiencia en condiciones de crisis extrema? ¿Quién le enseñó? ¿Dónde aprendió? Voy a contar algunas cosas.

Primero, la gente del campo hace años que viene obsesionada por el desconocimiento del habitante urbano sobre su actividad y la falta de interés del poder que atiende en Buenos Aires a pesar de la riqueza que generan.

En los últimos años realizó encuestas, media trainings, focus groups, campañas de todo tipo que nunca vieron la luz en los grandes medios y hasta megaeventos para reflexionar por qué la Ciudad no los entiende, sin llegar por supuesto a ninguna conclusión.

En todo este tiempo, las empresas vinculadas al campo generaron una inversión publicitaria módica, en nada comparable a la que hacen los bancos, la industria automotriz, el Gobierno nacional , algunas oficinas públicas como la AFIP, ciertas marcas o cadenas de supermercado, pero que sí lograron generar gran cantidad de espacios en casi todos los medios nacionales.

El diagnóstico de que la Argentina estaba frente a una oportunidad histórica como productora de alimentos frente a una demanda global estructural y de largo plazo y sin embargo el campo no tenía respeto político ni mediático, promovió la creación del grupo Pampa Sur, un entramado político que provocó la primera crisis del oficialismo en la Cámara de Diputados de la Nación, con la expulsión de María del Carmen Alarcón , diputada peronista de Santa Fe y cofundadora de Pampa Sur, de la presidencia de la Comisión de Agricultura.

Mientras todo esto sucedía, la gente del campo siguió produciendo. Lo hacía como con bronca y junando. Con una Secretaría de Agricultura ausente, una Secretaría de Comercio Interior activamente en contra de la producción y ministros de Economía a quienes había que explicarles los rudimentos básicos de la actividad agropecuaria.

Y aceptó sin que su humor se notara en las ajetreadas ciudades que las retenciones llegaran al 35 % el pasado noviembre.

Y cuando sintió que su futuro como productor de alimentos corría serio riesgo, se lanzó a lo que jamás buscó, ni quiso, ni pensó.

Hace un año, en el ámbito agropecuario se daba por descontado que las entidades rurales tenían poca vida y sólo había que esperar la fecha de defunción. Se apostaba a organizaciones como AAPRESID, introductor de la siembra directa en la Argentina y el mundo, a AACREA, líder en la incorporación tecnológica en discusiones en red desde la década del 80, a MAIZAR, APROTRIGO, ACSOJA, las organizaciones realizadas por producto, con integración de proveedores de servicio, productores y académicos.

Hoy las llamadas "entidades madre" tienen un renovado dinamismo y serán un actor insustituible no sólo en la vida de campo sino en el país. Sus dirigentes demostraron capacidades inimaginadas y una vocación y dedicación que pocos están dispuestos a dar en una actividad de servicio.

Nada en la Argentina volverá a ser igual después de la revolución mediática del campo. Ni siquiera la enseñanza de comunicación institucional será la misma. Todos tenemos mucho que aprender de quienes lideraron este desafío ejemplar a las formas autoritarias de ejercicio del poder.

24/04/2008
Silvia Mercado desde Washington D.C. en la revista El Federal.

Argentina en el limbo.

En Europa se asegura que el mejor camino para lo que se viene es flexibilizar las políticas restrictivas para la aprobación de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM'S). En China se decide poner freno a la urbanización en determinadas regiones para dar lugar a nuevas extensiones de cultivo. En Estados Unidos se analizan severos aportes del estado federal en más investigaciones que aporten tecnologías que aumenten drásticamente la productividad. En África se debate acerca de los caminos más rápidos y seguros para llevarles tecnología a sus países, de modo que sus poblaciones rurales aceleren su incorporación a la producción masiva de alimentos. En fin. En los centros intelectuales del mundo se piensan alternativas para incentivar a los productores a producir más, con nuevos y mejores créditos, con fertilizantes más baratos, con políticas todavía más benignas y adaptadas a los ciclos de largo plazo que exigen las producciones de granos, carnes y alimentos en general.

En todos lados, claro, menos en la Argentina , único país de la tierra donde los que producen alimentos son considerados enemigos por un Gobierno, que no encuentra mejor política económica que extraer más y más ganancias, sólo porque supieron producir más y mejor -es decir, ser ultracompetitivos a escala global- sin ninguna ayuda del Estado.

Al Gobierno argentino no le importa si el enfrentamiento con el campo promueve menos producción. Ni tampoco, por supuesto, si el dislate suma incomprensión de la Argentina en el mundo, entre países que protegen a sus agricultores, porque eligieron quedarse a sembrar y cuidar la tierra, con todas las exigencias que eso conlleva, en lugar de acudir a las facilidades de la vida urbana.

Como en ninguna otra área, Argentina tiene una voz de relevancia en la agenda global más crítica. No es por imperio de la casualidad. Hace tiempo que en el campo se sabe que la demanda de alimentos será sostenida en el largo plazo. El campo argentino apostó, se tecnificó y sabe cómo producir más y mejor, como en ninguna región del mundo.

Y ahora que el largo plazo llegó, el Gobierno está enojado y cree que los productores están atrás de un golpe o vaya saber qué otra maniobra política.

La prestigiosa revista The Economist puso en su tapa una foto de un campo e trigo a punto de ser cosechado con una fenomenal tormenta en el cielo. "El tsunami silencioso. La crisis alimentaria y cómo resolverla", dice en su título.

Su editorial principal, también habla del tema. Dice así:"La agricultura está ahora en un limbo. El mundo del alimento barato terminó. Con suerte y buenas políticas, se puede ir a un nuevo equilibrio. La transición de uno a otro lado todavía puede costar más dólares que lo esperado. Pero el cambio es deseable, y los gobiernos, deben tratar de facilitar esta transición".

Producir más, mejor y barato, es lo único que los productores argentinos quieren. No les interesa otra cosa y saben hacerlo. En cualquier otra parte del mundo, serían premiados por su esfuerzo. En la Argentina , la crisis global alimentaria sólo sirve para inventar problemas allí donde existen las soluciones.

09/03/2008
Silvia Mercado en La Política On-Line.

Néstor Kirchner no leyó a Carlos Marx.

La idea de reeditar las confrontaciones del primer peronismo, olvida que la comedia es el destino que les espera a los que intentan repetir la historia.

Dice Carlos Marx: "La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y transformar las cosas, a crear algo nunca visto, es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra , su ropaje".

Helo aquí a Néstor Kirchner. Vino desde la fría Patagonia a transformar la política, a construir transversalmente un nuevo mapa de representación que incluyera a todas las expresión de la sociedad civil que habían emergido durante la crisis del 2001, a trabajar entre todos los argentinos de buena voluntad por una Argentina nueva y feliz, por un país en serio.
Y aquí lo tenemos. Inventando enemigos para tapar sus errores de gestión, creando nuevos conflictos para esconder los problemas que él mismo creó, obligando a la sociedad a optar entre dilemas ideológicos falsos y alejados de toda realidad. Después de fracasar con el "Patria sí, colonia no" que pocos ciudadanos menores de 40 años comprendieron, la emprendió con los golpistas aliados de Cecilia Pando y, como tampoco resultó, ahora resulta que estamos frente a la presencia rediviva de la Unión Democrática: clase media, campo e Iglesia contra el gobierno popular. Igualito al 55. Pero en lugar de ejército, el diario Clarín y los generales multimediáticos, incluyendo a Hermenegildo Sábat, por supuesto, y ahora también a Ernesto Tenembaum. Y lo peor de todo, es que hay quienes lo creen. Es decir, de verdad hay gente que está convencida de que la Patria se encuentra ante un verdadero punto de inflexión, algo así como un Liberación y Dependencia del Siglo XXI, sin Fidel Castro ni el Che, tampoco Cardoso y Faleto, pero sí con la compañía de Hugo Moyano.

Dice Marx: "Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa".

Es evidente que estamos en la etapa de la comedia. Y sería para morirse de risa, sino fuera porque el intento de polarizar y enfrentar a sectores de la sociedad, deja tan azorado al conjunto de la población que asiste inerme a un espectáculo que no comprende, que provoca tristeza. No es verdad que de un lado están los que quieren redistribuir la riqueza y del otro los que protestan porque quieren ganar más. Si este es un partido donde de un lado están los buenos y del otro los malos, puedo asegurar que entre los buenos hay quienes sólo les interesa la política para enriquecerse y entre los malos hay quienes sólo les interesa la política para promover democracia real.

No aclares que oscurece

Pero igual, es innecesario aclarar nada. Las visiones simplistas de la sociedad están perimidas hace tiempo en el mundo, incluso en la Argentina , aunque a veces parece que es posible colocarnos fuera de él. Estamos en este mundo, y las mayorías y minorías -silenciosas o ruidosas- no son representaciones únicas ni simples. Las sociedades son diversas, complejas, tienen muchas caras como los prismas, y resisten las visiones maniqueas, formas de ver el mundo que quedaron muy atrás en los tiempos.

Es evidente que como Kirchner no sabe cómo salir de la encerrona que él mismo se creó por buscar inventar la pólvora, creer que sabe de economía y pretender tapar la inflación con métodos de una rusticidad propia de tiempos pre-capitalistas, necesita construir dragones en la imaginación de la gente que justifiquen los problemas que se hacen cada vez más presentes en la vida cotidiana de los argentinos.

Los espíritus del pasado, al decir del Marx que publicó en 1869 "El 18 Brumario de Luis Bonaparte ", vienen a auxiliar con sus respuestas conocidas un presente que no se deja conducir fácilmente, que filtra ríos de relatos no domesticados a la mirada oficial por los medios de comunicación.

Porque, finalmente, de eso se trata. Al pretender subordinar cada baldosa de provincia , al enojarse por la imagen de los "piquetes de la abundancia" que ve por TN, lo que se esconde es la frustración que le produce la realidad, que no se domestica. Porque del mismo modo que para Kirchner el problema no es la inflación, sino el índice que refleja el INDEC; el problema no es la realidad, sino lo que aparece en la tele, que le muestra lo que no ve ni quiere que nadie vea porque no existe. Y si existe -si se ve- es porque un interés contra el gobierno popular se cierne oscuro, y es necesario desenmascararlo.

Kirchner como Luis Bonaparte

De locos. Y sigo con Marx. "Acosado por las exigencias contradictorias de su situación y al mismo tiempo obligado como un prestidigitador a atraer hacia sí, mediante sorpresas constantes, las miradas del público, como hacia el sustituto de Napoleón, y por tanto a ejecutar todos los días un golpe de Estado en miniatura, Bonaparte lleva el caos a toda la economía burguesa, y engendra una verdadera anarquía en nombre del orden".

Kirchner no es Perón. Hasta hace poco, incluso, había dirigentes que dudaban del peronismo del ex presidente, porque jamás reinvindicaba las míticas figuras de sus fundadores ni mucho menos sus rituales. Sin embargo, apela a los fantasmas que agitó Perón y que lo dejó sin ninguna otra salida que el exilio, tal vez esperando que la historia -aquí- no se repita, y Cristina pueda terminar en paz su mandato y, tal vez, hasta sucederla.

Vaya a saber cómo termina todo esta dramatización de la realidad, que sería mucho más digerible si se respetaran leyes sencillas de la vida económica que funcionan en los países de las ideologías más diversas, como que la mayor producción viene de la mano de la mayor rentabilidad o que las mejores inversiones se hacen allí donde se espera generar más ingresos.

¿Estrategias?

Algunos se preguntan si en la obsecación de Kirchner por pretender que la gente siembre trigo o producir carne aunque pierda plata se esconde el interés de fundirlos para luego expropiar la tierra o simplemente un profundo desconocimiento sobre las más elementales reglas de funcionamiento de la economía en mercados abiertos y competitivos, que quiere ignorar para inventar vaya a saber qué cosa, así él puede manejar todo y hasta dormir tranquilo alguna vez.

¿Dejarán los Kirchner, cuando se vayan del poder, una sociedad feliz, integrada, fortalecida en su identidad? ¿O dejarán una sociedad enojada, enfrentada, cansada de existir?

No es desde acá que podremos dar una respuesta a semejante interrogante. Pero una cosa sí podemos asegurar, tomando los análisis de Marx para los sucesos revolucionarios de Francia entre 1848 y 1851: este modelo "engendra una verdadera anarquía en nombre del orden, despojando al mismo tiempo a toda la máquina del Estado del halo de santidad, profanándola, haciéndola a la par asquerosa y ridícula".

07/04/2008
Silvia Mercado entrevistada por Mario Mactas en Radio Continental.

Estamos ante una tercera Revolución en las Pampas , que es la Revolución Mediática de las Pampas , la Revolución Mediática del campo.

Mario Mactas entrevistó en su programa radial El Toque Mactas (Radio Continental) a Silvia Mercado, quien afirmó que "estamos ante una tercera revolución en las pampas , que es la revolución mediática de las pampas , la revolución mediática del campo". Explicó que este proceso va a permitir que "los argentinos ahora podamos entender el valor del productor, de las redes que los productores han generado para transformarse, para reconvertirse, redes tecnológicas pero también redes sociales. Redes profundamente democráticas y cuestionadoras "de", y creativas. Cuestionadoras y muy creativas, tal vez, para entender que el interior existe, que es valioso, y que tiene mucho para dar a la Argentina , muchísimo".

Mario Mactas: Estamos en "El Toque", nos vamos a quedar hasta las 3, no vamos a hacer ningún editorial, ni a decir quién es bueno y quién es malo ni nada. Vamos a dejar que fluya la realidad aquí y quienes la interpretan con brillo, con inteligencia, con sensibilidad, aparezcan y den una vuelta como Silvia Mercado , en este caso, una notable periodista y consultora en asuntos agropecuarios. Las entidades del campo líderes, que ya son figuras populares, prácticamente, a lo largo de numerosas horas de exposición, en 20 días, no han sido llamadas por el Gobierno, que a su vez parece que va a ponerse a presentar hechos, algunas decisiones y hechos consumados, para avanzar en ese territorio, mientras que el campo también tiene sus propias propuestas pero ¿qué ocurrió a lo largo de todos esos días, desde ese momento? Ocurrió algo que Silvia sabe, que ha estado y le vamos a rogar que nos lo cuente. ¿Qué tal Silvia? Mario ¿Cómo estás?

Silvia Mercado: Mario, un gusto enorme en estar en tu programa, realmente, gracias por llamarme.

MM: Gracias por tu gentileza, Silvia, hemos leído un texto tuyo que a mí me pareció muy, muy notable por el ángulo, la percepción, el hecho de que en el campo, o al campo, le habían pasado varias cosas que históricamente había superado - me refiero a la historia reciente - y en estos 20 días de protesta, además, se había producido un cambio de percepción reflejado en los medios. ¿Cómo es aquello? ¿Nos lo podés explicar?

SM: Sí, Mario. Realmente yo creo que estamos ante una nueva revolución, que hay una revolución mediática del campo, vos sabés muy bien que Huergo habla de que hay una primera revolución en las pampas , es ese famoso libro de James Scobie, luego Huergo, Héctor Huergo.

MM: Héctor Huergo , sí.

SM: Un conocido periodista y agrónomo.

MM: Así es, lo hemos consultado numerosas veces.

SM: Y que lo has consultado muchas veces en el programa. Él habla de la segunda revolución en las pampas y yo creo que ahora estamos ante una tercera revolución en las pampas , que es la revolución mediática de las pampas, la revolución mediática del campo, ¿por qué yo pienso esto?

MM: ¿Por qué?

SM: Porque. primero, por lo obvio, porque como vos muy bien decís el campo ha concentrado la atención de todos los medios de televisión, de radio, los medios gráficos.

MM: Notablemente.

SM: Impresionantemente por primera vez en la historia; es algo muy importante lo que ha sucedido porque, por ejemplo, Manuel Mora y Araujo habla de que las sociedades son lo que conversan, y que digamos, el poder está dado en lo que las sociedades conversan,

MM: es fantástico ese concepto, muy fascinante.

SM: Es fascinante, porque finalmente uno también es lo que conversa ¿no es cierto?

MM: Así es.

SM: Y entonces, si las sociedades son lo que conversamos, lo que sucedió y además lo maravilloso, Mario, a pesar de la actitud del Gobierno, lo maravilloso que sigue sucediendo es que se está conversando mucho sobre el campo, todo lo que el campo, vos lo sabés muy bien, Mario, ha buscado en los últimos años de llegar a la ciudad , de hacerse entender.

MM: De comunicar.

SM: De comunicar, de explicar, de trasladar, hasta diría de aportar su verdadera transformación tecnológica, su nueva visión del mundo, de las cosas, la verdadera democracia, que hoy se vive en el campo, donde hoy los chiquitos no pueden ser dominados por los grandes porque cada uno sabe muy bien qué tiene que hacer, cómo tiene que producir, sabe quién es el amigo , el que cumple, el que no cumple, si le hace un aporte de conocimiento, el que le hace un aporte de persona, el que le hace un aporte emocional, bueno, toda esta verdadera revolución que se dio en el campo, en el interior profundo de la Argentina , bueno, ahora, gracias a esta revolución mediática, empieza a ser parte también de la conversación en la ciudad.

MM: Puedo confirmarlo porque tomo, por ejemplo, muchísimos taxis por día y todos los taxistas han hablado en estos días y siguen hablando del campo. De algún detalle, de alguna cuestión, de si aquel parecía o no el terrateniente estereotipado, de qué decían y por qué estaban, y cómo trabajan, medían aspectos mínimos, grandes, chicos, pero es un tema presente en la sociedad y es que las sociedades son, como dice Mora y Araujo, aquello de lo que se conversa.

SM. Así es porque, además, como Argentina lamentablemente en su historia es un país negador, con mucha dificultad para hacerse cargo, incluso, no sólo de lo malo que genera, sino aún de lo bueno que genera, porque lo particular del proceso que ha vivido el campo argentino , y todos los protagonistas, los chicos, los medianos, los grandes, es que es una oportunidad que es evidente para la Argentina y sin embargo la transformamos en problema. Pero bueno, cuando esa energía no se puede ver, y no se deja ver. Vos hablabas también de dejar fluir las energías, ¿no? Cuando a eso que aconteció en el interior profundo de nuestra patria no se le da cauce, no se lo reconoce, no se le da un lugar en la mesa de las negociaciones, no se le da un poder en la conversación, no forma parte de las conversaciones, un día estalla, y estalla por ahí no del mejor modo, no del modo en que la gente del campo hubiera querido, vos lo sabes muy bien Mario.

MM: Efectivamente por supuesto que no. El campo no hubiera preferido no cortar y no protestar con una metodología que no aprueba en el fondo pero que no tenía, al parecer, otro camino que implementar en este caso, al menos.

SM: Así es Mario. Argentina, a veces, aprende dolorosamente ¿no? Aprende de situaciones dramáticas.

MM: Sí, al leer me conmovió mucho que dijeras que para que supieras el alto valor de la democracia tuvieron que desaparecer 30 mil personas.

SM. Es tremendo, ahora, digamos, es un valor común, no hay nadie en la Argentina que hoy pueda decir que valora la represión, ni los golpes de estado, para construir una sociedad mejor, o en todo caso, si hay quienes lo dicen, no son personas valoradas socialmente.

MM: No, no.

SM. Del mismo modo, es dolorosísimo que haya tenido que pasar esto. Es dolorosísimo el precio que la Argentina tuvo que pagar para que haya un sentido común a favor del respeto a los derechos humanos y a la democracia. Lamentablemente, también, tuvo que haber hiperinflación, 5000% de inflación, acordémonos lo que ha sido el país del 88, del 89.

MM: Sí, una pesadilla.

SM: Una pesadilla, otra pesadilla más en la historia de los argentinos. Relativamente reciente para que aceptáramos, para que entendiéramos el valor de la economía sana, de la estabilidad, y bueno, digamos haciendo una extrapolación: es como que los argentinos ahora tenemos que entender el valor del productor, de las redes que los productores han generado para transformarse, para reconvertirse, redes tecnológicas pero también redes sociales.

MM: Así es.

SM: Profundamente democráticas y cuestionadoras "de", y creativas, cuestionadoras y muy creativas, tal vez, para entender que el interior existe, que es valioso, que tiene mucho para dar a la Argentina , muchísimo; que recién empieza a entenderse ese proceso y, bueno, ojalá que no se necesiten 20 días o nuevos momentos más de desabastecimiento.

MM: No, confiemos en que no.

SM: Confiemos en que no, Mario. Confiemos en que no.

MM: Silvia Mercado , gracias por haber accedido a conversar un rato con nosotros.

SM: Un gusto enorme, Mario.

MM: Un abrazo, hasta siempre. Silvia Mercado , Periodista y consultora en comunicación agropecuaria, obviamente que tiene qué y conoce aquello de lo que habla, asunto que tendría que ser corriente y sin embargo es excepcional.

31/03/2008
Silvia Mercado en La Política On-Line.

La Revolución Mediática del Campo.

Luego de años en que la gente del campo estuvo obsesionada por saber cómo lograr que la Ciudad los comprendiera, parece que hoy comenzó a entender su valor cultural.

Durante todos estos años, la gente del campo y sus industrias estuvo obsesionada por saber cómo lograr que la Ciudad los comprendiera.

La devaluación les permitió pegar un salto fenomenal de rentabilidad que desató nuevas inversiones y ocupar un destacado rol en la economía nacional, pero lejos de servirle para ser reconocidos por el conjunto de la sociedad, siguieron sintiéndose ninguneados o, peor, vapuleados.

Creyeron que la sociedad urbana los iba a felicitar por haber resistido a la convertibilidad, pero no fue así. Crecieron al altísimo costo de ver cómo muchos de sus pares quedaron en el camino. Redujeron sus costos personales y familiares a niveles ínfimos. Conservaron sus campos y reconvirtieron sus producciones para hacerlas competitivas aún en las peores condiciones macroeconómicas. Forjaron sus ya famosas redes de discusión para incorporación de tecnología y comprender el mundo que los rodea. Se cuestionaron por haber ignorado en ese proceso las condiciones de pobreza del conjunto.

Concluyeron que después de lo que pasó en la Argentina ya no había posibilidad para crecimientos desparejos o desiguales.

Resistieron en los 90 y la crisis los encontró sólidos, fuertes, competitivos. La devaluación los encontró con ganas de que el país replique su sistema de incorporación de conocimiento de punta en la generación de valor, que derramó en pueblos del interior del país con bajísimos niveles de pobreza e instituciones políticas participativas e interconectadas.

Pero, en fin. El país conocido como conurbano bonaerense tenía tantas cuentas pendientes, que fue imposible que la Ciudad se detuviera a mirar el modelo competitivo e integrador del campo argentino. Así que siguieron produciendo, con el amargo sabor del que sabe que tiene mucho para dar, pero debe callarse frente a la incomprensión del que te mira de reojo y con envidia.

El campo sabe que su peor error es saber hacer bien lo que en tantos lugares del mundo se hace con enorme respaldo del Estado, en un país donde es muy difícil aceptar el éxito ajeno, sobre todo si no viene de mano de la corrupción. Ese es la principal debilidad del campo argentino : no necesita favores sino políticas de largo plazo, es decir, obras públicas y razonabilidad. Esto es letal para cualquier modelo verticalista o unitario.

El campo argentino hoy es federal, integrado e integrador. El chiquito vale tanto como el grande, porque el más grande no puede hacer nada si el chiquito no le vende hacienda o leche, no le compra semillas o agroquímicos, no le alquila su campito, no le brinda el servicio para sembrar o para cosechar.

Además, como lo que no mata, fortalece, el más chiquito es un sobreviviente reconvertido, entonces sabe muy bien qué le conviene producir, a quién vender, dónde comprar. Es hípereficiente produciendo y haciendo análisis de costos. A ningún chiquito del campo lo va a llevar ningún grandote por delante. El campo argentino hoy es pura democracia: todos valen uno, sin importar el tamaño.

En su tiempo libre, y mientras seguía produciendo, el campo intentaba resolver el abismo con la Ciudad. Con ingenuidad e indudables limitaciones políticas y conceptuales, aceptaron que el Gobierno cometiera dislates importantes, como cerrar las exportaciones de carne en una medida que pretendía reducir el precio en el mercado interno o iniciar el camino del aumento permanente de retenciones, sin que a la opinión pública nacional le importara la bronca que se iba acumulando en el interior ni la inconsistencia de las medidas.

Es más. Durante todo este tiempo, la Ciudad ni tomó nota de que algo olía mal en el interior de la Argentina. Y la problemática del campo jamás fue motivo de conversación en los bares, taxis o mesas de familia.

Pero un día todo cambió y nadie tiene muy claro por qué. Es impresionante comprobar, una vez más, que lo rígido en política se transforma en un volcán que explota cuando nadie se ocupa de dejar fluir la energía de protagonistas que existen, más allá de se quiera verlos o no.

Todo lo que el campo quiso que se discutiera durante estos años, forma parte ahora de la conversación cotidiana de todos y cada uno en cualquier esquina de las ciudades, y hasta llega a urbes de países cercanos y también lejanos.

Cualquier ciudadano habla ahora de rentabilidades diferenciadas; de distancias de puertos; de insumos, fletes, pools de siembra; de cadenas de valor, reintegros y subsidios. Sabe, más o menos, que hay fechas para la siembra de soja y otra para la siembra de trigo.

Que no es verso eso de que hace años el INTA viene diciendo, que el alimento va del campo al plato.

De repente, el recurso contra la "puta oligarquía" es marginal y ya no produce los efectos esperados. En cambio, se generaliza la necesidad de entender por qué se llegó hasta este punto y cómo salir, con el menor costo posible para el conjunto.

Parece que la Argentina es así. Aprendió el valor de la democracia, después de la represión brutal y los 30.000 desaparecidos. Aprendió el valor de la estabilidad económica, después de la hiperinflación del 5000%. Aprendió el valor de la integración social, después del 50% por debajo de la línea de pobreza. Tal vez, quién dice, ahora la Ciudad entienda el valor cultural de la democracia en el campo, después de 20 días de desabastecimiento. Habrá que ver. Nada dice que todas las cartas ya estén jugadas. Quién dice, llegar a una nueva síntesis entre la Ciudad y el campo, todavía puede costar un poco más de tiempo y sufrimiento.

09/03/2008
Silvia Mercado en La Política On-Line.

Cristina se olvidó de las mujeres.

Pese a defender las cuestiones de "género", la Presidenta no recordó el día de la mujer. Cómo se desvirtuó la ley de cupo femenino.

Con el cierre de su discurso en la cumbre del Grupo Río que sesionó en Santo Domingo, Cristina zafó: "siempre nos han acusado a las mujeres de que se nos vuelan los pájaros, de que tenemos cierto grado de histerismo. Quiero decirles que algunas escenas que por ahí nos toca ver convierten a las mujeres en las personas más racionales de este planeta". Era 7 de marzo. Al otro día, el mundo conmemoraba un nuevo aniversario de la tragedia de la fábrica Cotton en New York, cuando 129 mujeres murieron calcinadas en la planta ocupada en reclamo de jornadas laborales de 10 horas y descanso dominical, y a pesar de tener una presidenta por primera vez en su historia, el Gobierno argentino no emitió ninguna declaración ni realizó algún acto que demuestre que las políticas de género merecen algún interés oficial.

Una verdadera pena. Desde La Política Online expresé sin tapujos, no sólo la esperanza de que Cristina posicionara lo femenino en una centralidad del poder, sino que además desplegara políticas de discriminación positiva que permitieran recuperar años, espacios y presupuestos perdidos por la más absoluta indiferencia de parte del Estado nacional en cuestiones tan elementales como la violencia doméstica, la despenalización del aborto, la educación sexual y en general la igualdad de género, entre tantísimas cuestiones pendientes.

Realmente le tenía fe. No esperaba, claro, que saliera a vociferar vocación feminista ni a repartir preservativos en las escuelas. Me encantaría. Pero tampoco es necesario sobreactuar la defensa de los derechos de la mujer. Alcanzaría con que volviera a darle relevancia institucional al Consejo Nacional de la Mujer, hoy absolutamente invisibilizado y dependiendo de una Secretaría de Estado que tampoco nadie sabe muy bien dónde funciona, que se preocupara por crear casas para proteger a las mujeres víctimas de la violencia a lo largo y a lo ancho del país, que no tuviera miedo de llevar mujeres no tan sumisas a algunos espacios de poder.

Si ella nunca fue una sometida del poder. ¿Por qué elude a aquéllas militantes que no se callan lo que piensan, que quieren construir pero no siempre en los términos en que pretende hacerlo el poder masculino? ¿Qué es lo que le pasa a este Gobierno, que no tolera a los/las que tienen pensamiento propio y sólo le tiene confianza a los que no brillan con luz propia, no hablan con sus palabras, no piensan con sus ideas?

Verdad que peor fue la conmemoración del gobierno de Mauricio Macri. Por toda la Ciudad , se pudieron ver los afiches que decían "8 de marzo. Día Internacional de la Mujer". Nada más. Ni nada menos. Porque finalmente de lo que se trata es de no decir nada, no proponer ninguna política, no tener ningún sueño.

En la Argentina de hoy, el 40 por ciento de los cargos electivos están ocupados por mujeres. Esto sucede por la ley de cupo femenino que fue aprobada en los 90, la década del mayor despojo nacional, pero también la época en la que mujeres de todos los partidos políticos promovieron un avance institucional que es modelo en el mundo.

Las feministas que lideraron ese proceso, la hoy kirchnerista Virginia Franganillo entre otras, reconocen que por entonces no tomaron en cuenta que el poder masculino encontraría la manera de seguir dominando el proceso electivo designando esposas, hermanas, amantes o simplemente incapaces en los lugares expectantes, como es lo que sucede ahora mayoritariamente.

A pesar de ser esposa de, nunca colocaron a Cristina en ese grupo. Siempre reconocieron su capacidad política. Por eso siguen esperando que ignore la tradición machista local y coloque a las políticas de género en el lugar que tienen en los países que ella más admira, como la España de José Luis Zapatero , por ejemplo.

22/02/2008
Silvia Mercado en La Política On-Line.

Argentina y la diplomacia del petróleo.

La energía como eje de la política exterior. Una idea que explica la relación con Chávez, los países árabes y la cumbre de Olivos.

¿Quién dijo que Argentina no tiene política exterior? La tiene y muy activa, por cierto. Veamos:

En estos días, sesiona en Buenos Aires la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de América del Sur-Países Árabes (ASPA), que convocó representantes de países habitualmente ajenos a estas costas como Arabia Saudita, Argelia, Bahrein, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos, Omán, Palestina, Qatar, República Árabe Siria, Somalia, Sudán, Surinam, Túnez y Yemen.

Desde ayer a la mañana, y por orden de la Presidenta de la Nación, un avión Hércules con carga humanitaria liderado por la Comisión Cascos Blancos está en Ecuador, paliando las dramáticas consecuencias de un volcán sobre poblados humildes y, ya que está, los estragos provocados por una inundación.

Este fin de semana, Cristina, junto al trío que gobierna la Argentina (Alberto, De Vido y Taiana), recibirá a los presidentes de Brasil y Bolivia.

La semana pasada, los más altos funcionarios recibieron al cuestionado presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasango, en un viaje que parece haber terminado con una relación que todavía no empezaba, pero que las máximas autoridades nacionales esperan recomponer.

Y a principios de marzo, ¿a dónde va a viajar nuestra Presidenta? Sí atribulado lector o lectora de La Política Online: a Venezuela, off course.

Claro que hay política exterior en la Argentina. Y es explícita. Hasta hay quienes aseguran que el regreso de Luis D ´ Elía al calorcito del poder tiene que ver con este diseño que primero empezó directamente Julio De Vido (ayudado por Claudio Uberti) al promediar la gestión de Néstor Kirchner, luego con esfuerzo empezó a ordenar el canciller Taiana el año pasado, y que ahora puede verse en todo su despliegue.

Este cóctel, claro, se mezcla con una pizca de inglés norteamericano que permite "no caernos del mapa, pero tampoco regalarnos a relaciones carnales", siempre que las valijas de Antonini lo sigan permitiendo. Cerca de Taiana dicen: "Mejor esto que invitarlo a Bush y tildarlo de imperialista cuando los canales de televisión están transmitiendo en directo a Buenos Aires y Caracas". Y no se equivoca.

Lo cierto es que, y más allá de lo gracioso que pueda parecer hablar de política exterior en un país al que evitan viajar los líderes del mundo (¿por qué ir a un lugar donde cualquier cosa que se acuerde, puede cambiar sin aviso previo?), hay un diagnóstico previo que, no por desconocido deja de ser importante. Hace por lo menos tres años circuló entre un selecto grupo de funcionarios, un crudo informe sobre la demanda creciente de petróleo y las tensiones globales que iría produciendo, in crescendo. Este diagnóstico, sumado al esquema energético sui generis -por decir lo mínimo-, obligó a que algunos expertos en asuntos externos vinculados al Gobierno decidieran hacer de eso, algo que se le parece bastante a una política.

"Es la necesidad, estúpido", podría ser el fundamento ideológico de los esfuerzos diplomáticos locales. Después de todo, los Estados Unidos son los pioneros en la fundamentación de una política exterior como otro brazo más de política interna. Además, "¿no fueron ellos los que empezaron esta locura, invadiendo Irak cuando buscaban control sobre el petróleo?", fue lo que dijo un kirchnerista que ahora vive en otro país, no demasiado lejos de la Argentina , comentando la visita que congresistas norteamericanos hacen a la señora Presidenta, con gran despliegue mediático.

Y como suele suceder, lo verdaderamente importante pasó sin que tronara un flash. "Los países árabes son actores centrales en la ecuación energética internacional", dijo Cristina ayer en un discurso, y casi nadie se enteró.

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